La Legislatura aceptó la renuncia de Ávila como miembro del Tribunal Superior y prestó acuerdo a la Función Ejecutiva para designarlo como representante del Estado en el banco.
El ex juez Ángel Ávila recibió ayer a NUEVA RIOJA en su último día de trabajo en su despacho del edificio de Tribunales, donde confirmó su apartamiento del cargo y la designación que minutos más tarde le haría la Legislatura de la provincia en un nuevo destino como funcionario público: el directorio del Nuevo Banco de La Rioja.
"El Gobernador me dijo que no podía apartarme del Estado", comentó Ávila cuando se le preguntó sobre la posibilidad de una nueva designación y argumentó que fue una decisión de Beder Herrera, de la que se enteró por los diarios y remarcó que la última palabra la tenían que tomar los diputados provinciales, que ayer aprobaron su designación.
Sin embargo, el ex magistrado aseguró que el alejamiento del cargo en el que estuvo hasta ayer, obedece a una decisión personal que estaba tomada desde hace un tiempo después de 28 años de desempeñarse en varios ámbitos de la Función Judicial y que tuvo que aplazar un tiempo a pedido de los nuevos miembros designados el pasado 18 de junio por la Legislatura.
Ávila ratificó que tiene muchas coincidencias con los nuevos jueces -Mario Pagotto, Claudio Ana y Luis Brizuela- y también con el actual presidente del Tribunal Superior de Justicia, José Nelson Luna Corzo, a quién le agradeció su colaboración y aporte a lo institucional. "Soy respetuoso de los antecedentes que tienen cada uno de mis colegas y de sus miradas a cerca de la Justicia", señaló.
Asimismo declaró que "hay que aceptar los ciclos" y se consideró "un crítico de los sistemas judiciales".
No obstante reconoció que le hubiese gustado imprimirle "más convicción e inteligencia" a algunos procesos que se encararon desde el máximo órgano judicial de la provincia en los últimos años como lo fueron las reformas procesales, la informatización y la preponderancia de la oralidad al trámite judicial al que considera que todavía está atado al expediente.
Balance
Sin embargo rescató un balance positivo de su gestión al poner en marcha el Consejo de la Magistratura para la designación de los jueces inferiores, tal como lo exigía la Constitución Provincial, y la puesta en funcionamiento del Ministerio Público que está a la vanguardia nacional.
Sobre el periodo de vacancias y demoras en la integración del Tribunal que demoró 5 años, Ávila dijo que no le produjo tanto un desgaste personal ocuparse de planteos institucionales, que fueron los menos, sino el tener que entender en causas cotidianas que tiene que ver con la libertad de una persona, la manutención de una familia, una herencia, etc.
También aseguró que deja el cargo con un buen diálogo y relación con sus pares, sus colegas abogados y con los empleados judiciales con quienes se enfrentó por reivindicaciones gremiales en largas jornadas de paro entre los años 2006 y 2007. "Ellos saben que no fue una cuestión personal y que se trató de una conflicto salarial", remarcó.

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