Cuando se tienen más claro los objetivos, menos es el margen de las equivocaciones porque no se agregan aquellas que derivan de extraviar el camino. Que Newell's esté puntero solo en este torneo Inicial es materia para la ilusión de los hinchas que viven siempre de ella.
Y esa misma lucha que envuelve a los rojinegros desde principios de año, lo llevó a la disyuntiva justamente contra este mismo rival en el último torneo Clausura. Aquel encuentro fue un punto de inflexión. Llegó aliviado por la cosecha de puntos que engrosó su promedio y cuando mutó su objetivo para ir por el título, flaqueó. Ante Tigre, otrora poderoso, hoy en decadencia.
Esa enseñanza puede ser perfectamente puesta en práctica hoy, cuando se está cerca de llegar al codo de mitad de campeonato y ya muchos hablan del Newell's candidato. Llevado al terreno objetivo, está más que bien que Martino y sus muchachos no se relajen un ápice. No es lo mismo plantear un partido con el peso de creerse el mejor de todos, que hacerlo desde la humildad de que aún no se salió del abismo. Es decir, ¿podrían hoy los rojinegros imponer autoridad y plantearse pasarlo por encima a un rival que no ganó? Probablemente sí, pero mutaría su objetivo y sería tal vez inconducente dejar de jugar con el cuchillo entre los dientes como lo viene haciendo, con excelentes resultados.
Por supuesto, este Newell's no juega sólo con el overol, pero nunca se lo saca sin dejar de agregarle características de juego en equipo, con buen pie, sólido y atento a aprovechar cada ventaja que le da el rival. Un equipo agazapado, que no suele mostrarse vulnerable y que busca lastimar sin desesperarse. Esa receta lo llevó a este invicto, a esta diferencia increíble que le sacó a Independiente y también a San Lorenzo, y que, de mínima, debe mantener.
Así va Newell's por la vida. Con los pies sobre la tierra. Sin creérsela aún con motivos. Sabedor porque es el modo. Concreto en sus ambiciones. Sin desviar su norte. Lo demás... Vendrá por añadidura.
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