El equipo, sobre todo Berti, tomó algo de aire en Córdoba con una producción futbolística mejorada teniendo en cuenta algunas de las que tuvo en este arranque de año.
Berti quedó conforme con el apoyo que le brindaron sus jugadores, donde debían hacerlo, en la cancha, con actitud, dominio de juego y propuesta. Y a pesar de que no pudo lograr la tan esperada victoria, esos elementos le permitieron aferrarse a la esperanza de continuar comandando el grupo y buscar el camino de los éxitos. Lo hecho en Córdoba entregó señales de que Newell’s puede salir y terminar con esa racha que es una espina molesta. Claro que esto es fútbol y la ciclotimia siempre puede estar instalada. Lo hecho días atrás es pasado y hoy está nuevamente ante la obligación de vencer para conservar la paz y tranquilidad que necesita todo conductor. Eso se logra con resultados, los que despejan críticas y cuestionamientos intensos.
La Lepra de Berti no afrontará un juego más. Tendrá que ratificar lo del jueves y esta vez ganar por primera vez en el año no sólo para elevar la autoestima, sino para alcanzar la confianza perdida. No tiene enfrente un rival sencillo. Todo lo contrario. La Crema viene con un entusiasmo pleno por la victoria conseguida en su estadio frente a Boca. Llegará al Parque agrandado, pero sabiendo que chocará con un Newell’s con ganas de una alegría aliviadora.
Newell’s no jugará un partido más, porque fecha a fecha el Loco seguirá a prueba. Está ante la necesidad de obtener una continuidad de resultados positivos para hacer olvidar los cuestionamientos y recuperar la confianza extraviada. Cuenta con elementos para obtenerlo, sólo necesita estar más fino en la definición. Hoy con la Crema está ante la oportunidad de lanzarse a la búsqueda del protagonismo y volver a ser el Newell’s de la gente.
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