La conclusión es que aún le falta para plasmar en la cancha lo que pregona Américo Gallego, aunque todavía tiene casi quince días para moldear un equipo que sea sólido.
No sirve un análisis riguroso. No tiene sentido. Se trató de un amistoso de pretemporada y las exigencias son bien diferentes a la competencia oficial. Pero igual es posible desmenuzar la victoria de Newell's sobre Douglas Haig por 1 a 0, pensando en el futuro inmediato. La conclusión es que aún le falta para plasmar en la cancha lo que pregona Américo Gallego, aunque todavía tiene casi quince días para moldear un equipo que sea sólido.
De movida, la novedad fue la aparición de Horacio Orzán en la mitad de la cancha ante la ausencia de Hernán Villalba, que venía con alguna dolencia en los últimos días. Jugó delante de Bernardello, yendo y viniendo, siendo de lo más rescatable del encuentro en el Coloso, a partir de su despliegue. Aunque su juego, y el de Newell's, se deslució al entrar demasiado en contacto con la pelota. Y, al menos por lo visto en ayer, es algo que le tocará seguido si cumple ese papel, llegando hasta cercanías del área rival cuando el equipo ataca por los costados.
Mejor tacto con la pelota que Orzán tiene Víctor Figueroa, vital para progresar de mitad de cancha hacia adelante. Pero el volante no exhibió ese cambio de velocidad de sus mejores tiempos y aportó poco en la generación, reducida a las interesantes proyecciones de Casco sobre la izquierda. Con intermitencias, Mauricio Tévez pesó con los desbordes por la derecha, lo mismo que algún que otra combinación entre Scocco y Maxi Rodríguez, que no estuvo acertado en la última puntada.
Si se recuerda que Newell's perdió hace unos días contra Sportivo Belgrano de San Francisco, no es para menospreciar que ayer impuso superioridad contra un conjunto de la Primera B Nacional. Pocrnjic pasó una mañana tranquila, aunque hubiese sido bueno saber cómo respondía, lo mismo que la defensa, en especial Nehuén Paz, con algunos problemas para imponerse en el mano a mano, no así cuando era necesario despejar de cabeza.
Con el control del terreno, Newell's procuró quebrar el marcador y para eso contó con varias ocasiones. Hasta tuvo la saludable intención de probar con tiros desde media distancia. El principal déficit: careció de juego asociado que sorprendiera e impusiera superioridad numérica.
El desnivel en el resultado llegó a partir del prestigio de un distinguido: Maxi Rodríguez. Con la pelota en sus pies y a marcha casi detenida cerca del área, aceleró y se le fue a su marcador por sobre la izquierda. El centro atrás a ras del piso fue casi medio gol. La otra mitad fue obra de Cáceres, entrando por el medio y anotando con el arco vacío.
En las despobladas tribunas del Coloso, al que no tuvo acceso el público, se escuchó el grito de gol del paraguayo, como una especie de reivindicación después de un semestre negro a partir de las ausencias por lesiones.
PUNCTUATION_SPACEEN_SPACEEN_SPACEEl resultado final resultó anecdótico. Gallego y sus jugadores tienen la tarea de seguir buscando un mejor rendimiento.

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