La especialista en la problemática de las bandas y maras analiza el fenómeno narco que afecta a todo el país y su anclaje en la Patagonia.
Especializada en el fenómeno del narcotráfico, Etcharren hace una intensa vigilancia sobre cómo evoluciona la problemática en los distintos rincones del país.
¿Cómo observar la problemática narco en la Patagonia?
La Patagonia vive en una tensa calma. En Neuquén ya implosionó el narcotráfico porque las bandas existen en todo el país. Todavía en la zona de la Patagonia los gobiernos pueden convivir con el narcotráfico que les ha llegado y que también lo han cultivado, porque es un narcotráfico importado y local que se fusionó.
Es decir que hay que convivir con los narco.
Sí. Con el narcotráfico tenés que convivir y pactar para que lo que tenés no siga avanzando y perforando el tejido social aún más. El límite que se pone está pactado y no le vayas a decir a los narcos 'acá no podés operar más', porque ahí te aparece un cigarro en la cabeza o te balean la casa. Una cosa es pactar el territorio y otro querer sacarlos. Si los dejaste entrar y te dan renta, no los quieras sacar porque será peor.
En este escenario, ¿qué se puede hacer desde los organismos involucrados?
Lo que se tendrían que plantear los gobernantes y las fuerzas de seguridad es un marco de protección de los chicos en la temprana edad.
Cuando se toma a los chicos de temprana edad, terminás evitando la conformación de una banda. Por otro lado, las bandas que están conformadas hay que evitar que crezcan a la categoría de mara, por eso es necesario mirar a la mala Policía.
El tema de la pobreza es muy funcional, porque estas organizaciones van sacando a chicos y los van exponiendo para hacer los trabajos de menos monta. Seamos claros, la vida de estos chicos está rifada, no les importa, es sólo un valor de uso: te mataron, te cambio por otro.
¿Cómo afectan las vinculaciones con el Estado?
En Neuquén tienen empleados públicos metidos en bandas narcos, así empieza la cadena de fusiones y presiones dentro del mismo poder político. Y así es como saben, sobre todo en Desarrollo Social, donde se puede robar de una forma increíble, donde se puede ir a reclutar niños marginados para que les atiendan los kiosquitos de droga.
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