Es la primera provincia en el país en iniciar un registro de estas características a través de la implementación de la Ley 2.713. Comenzaron el relevamiento por la zona norte.
Se trata de un hecho inédito para Neuquén y el país que tiene sus bases en la Ley Provincial 2.713 de riesgo-desastre.
Para llevar adelante la propuesta, se creó la Red Provincial de Riesgos que, en conjunto con la Subsecretaría de Planificación de la Nación, desarrollan el Primer Programa Provincial de Reducción de Riesgos. El Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo (Copade) es la autoridad de aplicación de la ley que establece la incorporación del enfoque de riesgo en la planificación de las políticas públicas.
“Es incorporar el enfoque de riesgo en las políticas de desarrollo, trabajar sobre las amenazas y las vulnerabilidades que tiene nuestra población para poder prevenir o mitigar los efectos de desastre”, dijo Silvia García Garaygorta, directora general de la Unidad de Planificación Ambiental del Copade.
La funcionaria agregó que "esta ley quiebra el paradigma y se empieza a hablar del riesgo desastre como problema no resuelto del desarrollo. Se deja de ver la amenaza puntal para trabajar en la prevención”.
El organismo fue el encargado de organizar la Red Provincial de Riesgo como una plataforma multisectorial en la que participan organismos de gobierno, municipios que han adherido a la ley, la Universidad Nacional del Comahue, el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) y la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).
Registro de riesgos
En su tercera reunión realizada a fines de septiembre, la red creó un observatorio territorial para la “reducción de riesgo-desastre”, como también un registro provincial de incidentes donde van a estar clasificadas todas las amenazas, que pueden ir desde un derrame cloacal hasta una inundación o desbordamiento de arroyo.
Se van a agregar factores de vulnerabilidad del lugar y la comunidad, posibles pérdidas humanas y económicas, y un registro de acciones de reducción de riesgos que estará finalizado antes de fin de año, cuando el Copade lo pondrá a disposición para su evaluación. Es un hecho trascendente dado que no hay registros históricos sobre desastres naturales ni de cómo afectan los cambios climáticos en la provincia.
“Un ejemplo puede ser que se estudie un volcán para ver una posible amenaza. En este caso, no se puede hacer más que monitorearlo, aunque sí se puede trabajar en la vulnerabilidad y preparar a la población con planes de reordenamiento del suelo que tenga en cuenta al volcán al igual que la inversión pública en obras”, expresó la titular del Copade.
Y continuó: “Soñamos con que el día de mañana un intendente pueda ver una pantalla y decir qué obra se va a hacer en su ejido viendo un mapa donde pueda informarse”.
Comentá la nota