Lo anticipó este sábado el jefe de la Policía Provincial, Juan Carlos Lepen. Será un uso gradual. Albergará a detenidos condenados, y permitirá aliviar al resto de los establecimientos, además de aplicar técnicas más modernas para la recuperación social de los internos.
“Estamos viendo si podemos hacer el traslado a la cárcel de Senillosa. En las comisarías están un poco hacinados. No ha crecido tanto la población carcelaria, si tenemos previsto trasladar a Senillosa algunos condenados, en principio pocos, y después iremos aumentando”, anticipó Lepen, en declaraciones al programa “Plural” que se emite por RDV 90.7.
“Allí podremos hacer un tratamiento especial, separar los primarios de los reincidentes, separar por edades”, dijo Lepen, que condicionó la efectiva medida a que esté el dinero disponible, ya que el complejo carcelario a inaugurar tiene costos fijos importantes, como por ejemplo “27 mil pesos mensuales de luz”.
La cárcel de Senillosa fue una mega-obra iniciada durante la gestión del entonces gobernador Jorge Sobisch, que en principio se había acordado con Nación para usarla para sacar la Unidad Federal 9 de máxima seguridad del centro de la capital neuquina, pero que después, con la marcha atrás del Estado nacional, quedó para utilizar con fines estrictamente provinciales.
A partir de que el millonario complejo carcelario, construido con la mayor actualización en materia de seguridad, quedó terminado, comenzó un lento proceso para ponerlo en funcionamiento, que lleva ya más de cuatro años.
“Estamos comenzando a preparar al personal, habrá cámaras de vigilancia, la cárcel ya está preparada, hay sectores que ya están en condiciones y tenemos el personal preparado. Calculamos que en un mes más o algo más podremos estar recibiendo los primeros, como para ir habitando la cárcel”, anunció ahora el comisario Lepen.
Destacó que la de Senillosa “pasará a ser una cárcel de detenidos condenados, y la U11 pasará a ser una cárcel de detenidos sin condena”.

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