En horarios pico, transitar hacia la ciudad, ya sea desde Cipolletti o Centenario, se torna un fastidio para los conductores, debido a las demoras en los peajes y a la falta de obras para agilizar el tránsito.De 6.30 a 8.30 se produce el mayor embotellamiento en la zona de la autovía que une Neuquén-Cipolletti.
Neuquén > Transitar en los horarios pico por los principales accesos a la capital neuquina, ya sea por el puente que la une a Cipolletti o a través de la Ruta 7 desde Centenario, puede transformarse en toda una aventura, aunque cuando esta es diaria más bien puede resultar un enorme fastidio.
Así lo aseguran los conductores que tienen que atravesar las autovías para concurrir a trabajar.
Molestos y por momentos hasta resignados, los automovilistas circulan en medio de bocinazos y largas colas para llegar a cumplir su jornada laboral.
“Todos los días lo mismo. No me puedo dar el lujo de llegar tarde al trabajo, ya no se sabe a qué hora salir”, manifestó indignado un conductor al llegar a la cabina de peaje de Centenario.
A las 6.30 o entre las 7 y las 8.30 el pesado flujo de tráfico hace que transiten desde la rotonda de circunvalación de Cipolletti hasta pasado el peaje a una velocidad mínima.
“En horarios pico, tanto por la mañana como al mediodía y también por la tarde, pasadas las 18, el tránsito es muy delicado e incluso circulan prácticamente a paso de hombre por este tramo. Ni hablar si tenemos que hacer un operativo, porque donde paramos un minuto, se complica aún más”, confirmó el subcomisario Eric Enríquez, del Cuerpo de Seguridad Vial de Cipolletti, apostado a metros del puente carretero que une la localidad rionegrina con la capital de esta provincia.
El vocero de la empresa Caminos del Valle, Pablo Sabalich, endilgó el embotellamiento en los horarios pico a la comuna neuquina, por no haber implementado un dispositivo para los conductores provenientes de la calle Obrero Argentino que quieren atravesar la autovía.
“La Policía de Neuquén corta el tránsito a los que vienen desde Cipolletti y ahí se produce un embotellamiento. Para evitarlo también deberían terminar los accesos al tercer puente para liberar la circulación de éste, por donde transitan 45 mil vehículos diarios”, sostuvo Sabalich.
Cada vez más autos
Las cifras, difieren a las que maneja la Policía caminera rionegrina. El subcomisario aseguró que el año pasado la cantidad de vehículos rondaba entre 55 mil y 60 mil.
“La Ruta 22 no está preparada para esa cantidad de vehículos. El parque automotor está creciendo considerablemente año tras año. Es más, estimamos que esta temporada estival vamos a tener una afluencia de unos 70 mil vehículos por día, sino es un poco más”, afirmó Enríquez.
Para la representante del movimiento antipeaje, Silvia Venero, la concesionaria “incumplió desde el primer día porque el tercer puente lo deberían haber concluido y puesto en funcionamiento en los primeros 18 meses”.
Con la renovación de la concesión se determinó que los accesos a esa vía la deberán realizar los estados provinciales. Y agregó: “La ruta ya no da a basto, la concesionaria incumplió con las obras y el peaje es por demás inconstitucional. Lo más rápido es pasar sin pagar”, alegó, tras señalar que son rutas pagadas con dinero del pueblo.
Centenario
Desde la vecina ciudad de Centenario también se presentan inconvenientes para ingresar a la capital provincial. “Los accesos son un desastre. Por la Ruta 7 circulan unos 17 mil vehículos y antes del peaje, sólo para cruzar hacia el caso viejo entre las 6,45 y las 7,20 es un caos”, comentó Blas Ludueña, referente del Movimiento Antipeaje de Centenario.
Además de las “irregularidades del traspaso de la concesión”, tampoco se llevaron a cabo obras como los gaviones, que son los murallones para contener el agua que desciende de las bardas y se acumula sobre la ruta, con riesgo para los conductores en tiempos de heladas.
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