Los accesos al río se vieron colmados ayer de vecinos que, aprovechando el feriado y las altas temperaturas, pasaron una tarde a pleno sol.
Los balnearios Municipal, Sandra Canale (ex Gatica), Río Grande y el sector llamado La Pala se vistieron ayer de vacaciones. Familias completas llegaron a disfrutar de la calurosa tarde.
El camino hacia la costa estuvo lleno desde temprano en la tarde. Muchos vecinos no llegaron al agua sino que se quedaron jugando a la pelota, tomando mate y charlando en la plazoleta de la avenida Olascoaga.
Aunque las aguas del río Limay aún están frías, muchos optaron por apaciguar las altas temperaturas en ellas.
Especialmente los más chicos que siempre son los primeros de las familias en inaugurar el verano.
Jesica y Yanina llegaron al balneario Río Grande a llevar a sus niños para pasar la tarde. Optaron por llevar tereré para refrescarse y acompañar su charla de mujeres.
Las chicas vinieron desde el Barrio Piedra Buena de Cipolletti y llegaron al río pasadas las 16.
Durante toda la tarde el centro de Neuquén estuvo desolado; en el río o descansando en sus casas estuvieron los vecinos.
“Nosotros hoy quisimos descansar, pero igual, aunque sea para los últimos mates de la tarde nos vinimos”, comentó Sandro, quien llegó a la costa pasadas las 19 con su mujer, su niño y una amiga.
Todo el equipo
Las reposeras, los mates y las charlas estuvieron repetidas en toda la tarde del feriado a la vera del río.
Muchos grupos de amigos disfrutaron además de la buena música. Ya sea con los parlantes del auto a todo volumen o con las repetidas guitarras criollas.
Paula llegó desde Confluencia a reunirse en el río con unos 20 amigos que venían desde Alta Barda y Mercantil.
“Siempre venimos al río y la verdad que hoy el día estuvo buenísimo, no hacía tanto calor”, comentó la joven, mientras sus amigos le ponían música a la tarde con guitarra y armónica.
Gustavo y Rita decidieron llevar a sus tres hijos al río. Reposera en mano, heladerita portátil y una buena merienda fueron los elementos que esta familia no olvidó para poder disfrutar a pleno de la tarde llena de gente.
Ya a la hora del regreso el tránsito se puso pesado. Alrededor de las 20 se hacía difícil salir de los balnearios hacia el centro.
Aunque no todos se fueron del río, muchos chicos dejaban el mate para pasar a la cerveza y seguir disfrutando del día de la Soberanía Nacional.
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