Los neonazis vienen marchando en Alemania del Este

En la noche del 13 de febrero de 1945, aviones de Gran Bretaña y Estados Unidos arrojaron 3.700 toneladas de bombas sobre la ciudad de Dresde, en el este de Alemania. En el ataque y el posterior infierno de llamas murieron aquella noche alrededor de 25 mil personas y se destruyeron unas 25 mil casas y 90 mil viviendas. Ayer, entre 6.000 y 8.000 neonazis y extremistas de ultraderecha participaron en una marcha de repudio de aquel acontecimiento.
La población de la ciudad alemana de Dresde y grupos antifascistas y de izquierda impidieron que el despliegue fuera mayor. Bloquearon durante horas la estación central de Dresde y las rutas de acceso a la zona de concentración, impidiendo la manifestación extremista.

El primer ministro de Sajonia, Stanislaw Tillich, saludó la reacción de los habitantes de Dresde, la capital sajona. "Dresde elevó la frente y mostró su orgullo a los neonazis", dijo el político demócrata cristiano.

En algunos puntos de la ciudad se registraron enfrentamientos entre neonazis y grupos de izquierda. Los habitantes de la ciudad hicieron su propio acto de conmemoración, realizando una cadena humana en torno al casco histórico, situado a orillas del Elba, con la que recordó a los miles de muertos de los trágicos ataques aéreos aliados. Grupos neonazis alemanes intentan hace años acaparar las ceremonias en recuerdo de los muertos, reclamando para sí el derecho de protestar contra lo que califican de "crímenes de guerra". La policía desplazó a unos 4.000 efectivos para evitar enfrentamientos entre ambos bandos.

Por la noche se realizaron varios actos en rememoración a los fallecidos, que incluyeron un concierto de música clásica en la Frauenkirche, es decir la Iglesia de Nuestra Señora, el principal centro religioso de Dresde. El templo se desmoronó dos días después de los bombardeos, y fue reconstruido y reabierto en 2006.

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