Murió el joven baleado en barrio Altamira al resistirse al robo de su moto. Un detenido, y buscan a un cómplice. Por otro lado, hay dos ladrones muertos este año por ilícitos en la provincia.
El corazón de Nelson Fernando González aguantó hasta donde pudo. El muchacho fue baleado el lunes al mediodía en una esquina de Altamira, barriada del este de la ciudad de Córdoba asolada desde hace tiempo por ladrones que van, que vienen, que la cruzan ya sea en motos o de a pie pero con impunidad, sembrando el terror de los vecinos, sin que la Policía y la Justicia les pongan freno.
Al caer la noche de la misma jornada, Nelson falleció en una cama de la terapia intensiva del Hospital de Urgencias.
A pesar de su pequeño tamaño, la bala le había causado gravísimos daños internos. En rigor de verdad, el muchacho recibió otro disparo que le había impactado en una mano.
Por el crimen de este joven, hay un muchacho vecino de un barrio próximo que fue detenido aquella tarde por personal del CAP y que quedó imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Los pesquisas del Departamento Homicidios están tras la búsqueda del supuesto cómplice. El rastreo ha sido infructuoso hasta ahora.
A sus 27 años y con una familia formándose, Nelson se convirtió en la octava víctima inocente asesinada en un hecho de robo en la provincia de Córdoba en estos tres meses de 2014. Seis de estos casos ocurrieron en la Capital. La anterior víctima había sido un joven que fue ultimado de un balazo por “motochorros”, a principios de mes, en Ciudad de los Cuartetos.
Asimismo, cabe agregar que dos presuntos delincuentes fueron ultimados en asaltos en la provincia, con lo cual se concluye que la inseguridad (sumando las víctimas) ya se cobró 10 vidas en total este año.
Un asalto, dos balazos
Era poco más del mediodía del lunes cuando Nelson volvió de trabajar (hacía distintas changas) y, tras intercambiar un par de besos y palabras con su pareja, Gloria Abregón, se ofreció a ir a un quiosco a comprar comida. “Ya vuelvo”, le dijo a la mujer y arrancó su moto Appia que había comprado recientemente. Detrás se subió uno de sus ocho hermanos, de 19 años.
Los dos muchachos alcanzaron a hacer un par de cuadras por calle Río de la Plata y se toparon con dos jóvenes que andaban a pie. “Dame la moto y las ‘zapas’”, le habría amenazado quien parecía ser el mandamás de la pareja de ladrones.
Fuentes de la causa confiaron a La Voz del Interior que el episodio en sí tuvo dos momentos. El primero fue el robo en sí en plena calle Río de la Plata. “Las víctimas se resistieron al robo de la moto y uno de los ladrones le pegó un tiro al que manejaba. El disparo le dio en un meñique de una mano, y escaparon sin llevarse nada”, confió un vocero de la pesquisa.
La situación terminó allí. Sin embargo, por esas cosas del destino, el episodio tendría un segundo momento.
No está claro si los hermanos salieron a perseguir a los ladrones o si bien se los encontraron cerca del quiosco, a la altura del 1100 de la calle Río Paraná. Lo concreto es que, según algunos testimonios que obran en la causa, volvió a registrarse una pelea. Una terrible pelea.
En medio de la trifulca, uno de los delincuentes sacó otra vez el revólver calibre 22 largo y se lo pasó a su compañero, quien le disparó a Nelson desde muy cerca. Sin apoderarse de nada, huyeron corriendo.
“Él logró desarmarlo. Nelson no se iba a dejar robar así nomás. A él le costó mucho tener lo que había conseguido. La moto era su movilidad para el trabajo”, contó ayer su mujer Gloria, haciendo fuerza para no llorar, con la beba en brazos. “Quisiera volver el tiempo atrás para que él estuviera entre nosotros... Yo tengo la moto y las zapatillas. Pero no lo tengo a él. Preferiría que estuviera con nosotros”, añadió la joven.
“Era su carácter. Se defendió y dijo que no al robo. Actuó como cualquiera y lo mataron”, expresó su padre, Edgardo González, a Canal 12.
Capturado
Mientras Nelson era llevado al Urgencias, tras haber perdido varios litros de sangre en la calle a la espera de una ambulancia, efectivos de un móvil policial lograron capturar a un sospechoso. El joven, Maximiliano Álvarez, de 18 años y vecino de barrio Müller, quedó imputado por homicidio agravado. Se le secuestró un revólver que sería el usado en el crimen. “Se está trabajando mucho y hay algunas pistas, y se manejan apodos. Pero no pudimos dar con el cómplice”, añadió otro informante.
Zona insegura
Desde hace tiempo, Altamira viene siendo castigada por constantes robos, según denuncian los vecinos. De hecho, en las últimas horas, otro motociclista fue asaltado y despojado de su vehículo en la misma barriada, mientras que un taxista fue abordado por ladrones y una familia terminó blanco de ladrones armados que les robaron dinero, bienes y el auto, en calles Bancalari y Entre Ríos.
“La queja por la inseguridad es permanente. Lamentablemente, la muerte de este muchacho es un caso más. Pero venimos sufriendo muchos casos de robos de motos o arrebatos”, dijo a este diario el presidente del centro vecinal de Altamira, Emiliano Pereyra, quien indicó que tras los saqueos de diciembre “a la Policía se la ve más”. De todos modos, el dirigente barrial indicó que en los próximos días habrá una reunión con la Policía para mejorar la seguridad. Otra queja remanida es la falta de iluminación.
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