Un informe del diario porteño Tiempo Argentino revela que el gobierno de Río Negro vendió a un grupo belga unas 7.080 hectáreas de tierra en el sector de esa provincia donde nace el río Chubut. Es una zona de glaciares e incluye parte del cerro Carreras, de 2.200 metros de altura. Allí se originan varios ríos que riegan la región.
Lo preocupante de la operación es que se trata de una zona de glaciares e incluye en sus márgenes parte del cerro Carreras, accidente geográfico de 2.200 metros de altura en el que nacen buena parte de los ríos que riegan la provincia, entre ellos el río Chubut.
En ese marco los legisladores Luis Bardeggia y Luis Bonardo, del Foro Rionegrino, recibieron la semana pasada y luego de haber pedido informes a la provincia, el expediente 41.850 que incluye los detalles de la entrega de 7.080 hectáreas fiscales en la zona de El Bolsón a la empresa belga Burco, que en la región es dirigida por Hubert Gosse.
“Allí se comprueba que el gobierno de Saiz entregó las tierras, las cuales fueron pagadas al valor irrisorio de 1.085.425 pesos lo cual equivale a unos $153 la hectárea”, explicó Bardeggia al diario Tiempo Argentino, y agregó que, además, “dentro de la propiedad está buena parte del Cerro Carreras, con glaciares y bosques nativos”.
Concretamente, Burco -que según su web se dedica a “proyectos vacacionales de lujo situados en entornos naturales únicos”
- compró una reserva de agua dulce. Es que en el cerro nacen los ríos Chubut, Pichileufú, Foyel y Villegas. Los dos primeros de las vertientes del Atlántico, y los dos últimos del Pacífico.
“Todo esto nosotros lo suponíamos, pero ahora hemos logrado comprobar quién es la empresa y cómo se entregó el patrimonio”, señaló Bardeggia.
La historia de la entrega roza el escándalo: en 1955, el poblador Francisco Soria le solicitó al Estado ser considerado legítimo ocupante.
Cuando en 1982 falleció Francisco Soria, el reclamo lo siguió su hijo, Ignacio, quien logró en 2003 que la provincia le otorgara ese estatus. En setiembre de 2004, Ignacio Soria manifestó repentinamente que quiere vender la tierra, sin considerar que no era propietario sino un mero ocupante. Y allí apareció Burco.
A través de la empresa El Talismán SA (que ahora se sabe que es de los belgas), Burco pidió los derechos de ocupación al mismo tiempo que Soria se ofreció a vender. Once días después, la Dirección de Tierras autorizó la transferencia. En 2005 y en tiempo récord, mediante la disposición 169, el gobierno de Saiz materializó la entrega.
Pero hay más: poco antes de escriturar, Burco absorbió a el Talismán SA, y para despegarse del problema, en 2006 trasladó la propiedad a otra sociedad anónima, que es Estancia Río Foyel, la actual propietaria, y que es conducida por el apoderado de Burco.
Fue así que los diputados provinciales presentaron una denuncia penal contra la Dirección de Tierras de la provincia, por violación a la Ley 279 (de Tierras). “Con la ley nacional, esto nunca hubiera ocurrido”, concluyó Bardeggia y elogió el proyecto que ingresó al Congreso el último miércoles, al decir “que es el compendio de las ideas pensadas por todos los partidos políticos”.
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