La Defensoría del Pueblo de la Nación -a través de su representante local- difundió un documento sobre las persistentes falencias aún en el sistema carcelario provincial, según un relevamiento hecho en la Alcaidía de Resistencia y en el Complejo II de Sáenz Peña.
Roberto Mena, de la oficina de la Defensoría local, sugirió un monitoreo constante de la situación y solicitó que el Defensor del Pueblo de la Nación, Anselmo Sella, intervenga para que se respeten los derechos humanos en cada presidio.
En diciembre del año pasado, Mena y su equipo se reunieron con los detenidos de la Alcaidía de la capital, y luego se trasladó al Complejo Carcelario II, de Sáenz Peña, tras el violento motín del 21 de enero.
‘El componente carcelario es un aspecto de la deficitaria política de seguridad implementada por el Estado del Chaco’, advirtió.
Acerca del encuentro en el complejo de la segunda ciudad chaqueña, afirmó: “De la entrevista con personal sanitario surge que: hay 7 médicos rotativos y 8 enfermeros rotativos para 420 internos. Se registran atrasos en los pagos de haberes, situaciones de profesionales que cobraron su último haber el 10 de octubre de 2012 (3 meses de atraso)”.
‘No hay servicio de asistencia psicológica. Se nos refiere que es necesario como óptimo para este servicio tres niveles terapéuticos 1) para internos 2) para personal penitenciario 3) para familiares de internos. La carencia de contención psicológica es total. No hay servicio de asistencia social (el Servicio Penitenciario del Chaco no contrata Asistentes Sociales), este servicio es importante a fin de hacer las evaluaciones en terreno para el régimen progresivo de libertad’, afirmó.
Mena criticó la falta de seguridad en el edificio. ‘El cerramiento perimetral es de alambre tejido de baja seguridad. Tras el motín evadieron 18 internos que, según la entrevista con los internos, ‘no se fugaron más porque no les convenía’, detalló.
Los constantes apremios de parte del personal contra los presos denunció que “es sistemática la queja por golpes y malos tratos desde el grupo de choque hacia los internos, lo que generó el estallido y la posterior pérdida de control del establecimiento el 21 de enero pasado, con el saldo de decenas de heridos y lesionados”.
El documento expresa que el calor es soportado por internos y personal penitenciario, ya que no se cuenta con acondicionador de aire, salvo en el despacho del jefe. Señala, en definitiva, la falencia sistémica del Servicio Penitenciario del Chaco como un sector postergado y sin planificación, todo es improvisado en una cárcel denominada de alta seguridad.
En Resistencia “es espantoso”
En cuanto a la alcaidía de Resistencia, Mena remarcó que la situación no ha variado en relación al informe de diciembre de 2012. Durante enero de 2013 se realizaron dos visitas. El informe detalla que las condiciones infrahumanas en que vive la mayoría de los internos no se ajusta a lo postulado por el artículo 18 de la Constitución Nacional ni a los alcances de la ley 24.660 en cuanto a la atención sanitaria que es deficiente, provisión de colchones ignífugos, el encierro es de 24 horas diarias con salidas discrecionales de 1 hora por semana, se vive y convive en el suelo entre colchones y frazadas humedecidas con aguas cloacales que fluyen desde el techo y el piso.Para muestra, basta un botón. ‘El Hueco‘ es una celda inmunda de 2,65 x 3,00 metros, o sea que tiene una superficie de 7,95 metros cuadrados, destaca el responsable local de la Defensoría. ‘Sin embargo, el 3 de enero -cuando visitamos el Establecimiento- allí estaban alojados tres presos. Por tal motivo decimos que es espantoso. Porque además existe una sola cama, instalada arriba de una cámara séptica. Los restantes colchones estaban tirados en el piso, sucios, manchados y muy húmedos por la pérdida de agua. El baño no tiene puerta y retiene materia fecal en la superficie. El olor que despide es fétido e invade toda la celda, en la que no se puede respirar aunque la ventilación adecuada es un aspecto importante de las reglas mínimas. La celda en vez de contar con una ventana tiene cuatro huecos cilíndricos pequeños hechos en la pared, fabricados con retazos de caños PVC’.
‘Es nefasta la conclusión a la que llegamos después de la auditoria que realizamos desde el enfoque de la arquitectura carcelaria. El arquitecto que formó parte del grupo de inspección del Centro Mandela constató que la Alcaidía viola todas las normas contempladas por la ley 24.660 y por los organismos internacionales referidos anteriormente. Todos los rubros y conceptos están incumplidos, en algunos casos en grados extremos’, manifestó.
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