Seguridad, justicia y democracia, fueron los principales reclamos que expresaron ayer, desde las 20 hasta pasadas las 21, unos cinco mil necochenses que se concentraron en la Plaza Dardo Rocha y frente a la Municipalidad, donde dentro sesionaba el Concejo Deliberante.
Desde temprano fueron llegando grupos de amigos, parejas, familias con niños, jóvenes, adultos y mayores, que se concentraron en la Plaza Dardo Rocha, para luego recorrer en una larga caravana, de cinco cuadras, la avenida 59 hasta la calle 64, la 61 y regresar a la puerta de la Municipalidad.
La marcha fue acompañada por las bocinas de los automovilistas aunque el centro de la ciudad siguió con su rutina habitual, con los comercios abiertos y gente trabajando, comprando y movilizándose.
En la protesta, también se exhibió un curioso cuadro del Puente Colgante, pintado de naranja, con el famoso protagonista de la obra “El Grito” del artista noruego Edvard Munich.
Durante la protesta, donde se hicieron sentir las cacerolas, hubo carteles para pedir por más seguridad y educación y menos corrupción y pobreza. Además, los gritos de seguridad, justicia y democracia se escucharon en muchos momentos de la manifestación.
Las banderas argentinas y el Himno Nacional también estuvieron presentes durante la protesta, que se llevó a cabo sin ningún tipo de incidente aunque ocasionó algunos problemas en el tránsito, a la hora del regreso a los hogares.
Desde algunos edificios céntricos también se acompañó la protesta, con gente saliendo a los balcones para hacer ruido con las cacerolas.
Los cánticos más escuchados fueron: se va a acabar la dictadura de los K; si este no es el pueblo… el pueblo donde está; y el pueblo unido jamás será vencido.
Demandas
Juan Cruz dijo que “protesto por mis abuelos que son jubilados y que no les alcanza lo que cobran para comer; por la inseguridad, por el miedo que tenemos a que nos roben; porque laburar no alcanza. Estoy cansado de la corrupción y de la mentira”.
“El gobierno se tiene que dar cuenta de que el pueblo está disconforme con las políticas que lleva a cabo”, señaló el joven.
Adriana Méndez, ama de casa, sostuvo que salió a la calle para reclamar por la seguridad que “vivamos en democracia y en libertad. Tenemos el derecho a decir y expresar lo que sentimos”. Además, marcó que “los sueldos no alcanzan para vivir”, y destacó el problema de la inflación.
Marcela Fernández Palma dijo que “quiero que se respete la Constitución y quiero vivir en un país en paz, donde no haya odio ni diferencias sociales, que hay de todo tipo, y que cada vez son mayores”.
“El gobierno dice que va a seguir profundizando y hay mucha gente que no entendió el mensaje en su momento y hoy se están dando cuenta”, opinó.
Sobre la protesta, Para Fernández Palma dijo que “peor es quedarse en silencio en la casa. Hay que salir y decir que se está conforme o disconforme y dar la opinión porque para eso es la democracia”.
“Es necesario que el gobierno se de cuenta de esto porque es gente elegida por nosotros, que trabajan para nosotros y que nos deben escuchar”, remarcó y agregó que “creen que el poder es de ellos y están haciendo mal las cosas”.
“Queremos dignidad, que se nos respete y se nos tenga en cuenta, que no se tomen decisiones y se olviden de nosotros”, dijo Nélida, que tiene 55 años y padece una discapacidad.
“Uno de los límites para poder conseguir trabajo es la edad y al ser discapacitada es doblemente dificultoso”, sostuvo Nélida, blandiendo y golpeando una cacerola gastada.
Remarcó que “los programas de trabajo que se hicieron son para gente joven, de 18 a 24 años”.
“El gobierno es egoísta y no escucha, tiene una imagen equivocada y distorsionada de lo que le pasa a la gente común”, afirmó.
Para el contador público Pablo Tristán, “lo que hace el gobierno no es la manera de hacer las cosas. No dejan que la gente tenga una opinión diferente y hay un avasallamiento contra las instituciones”.
“Yo estudié, creo en el derecho, en las instituciones y en la Justicia. Por eso, me parece que no es la manera correcta lo que hace el gobierno y se rebaja a niveles que no le corresponde”, manifestó.
Reclamos a nivel local
Durante la marcha, los manifestantes no se olvidaron de los problemas que padece el distrito, como la inseguridad; la crisis institucional, que produce consecuencias en varios ámbitos y las demoradas obras de finalización del Puente Colgante.
“Estoy podrido que me roben en mi casa. En cuatro meses me robaron dos veces, me vaciaron un galpón y también me robaron las cubiertas del acoplado. Hay mucha inseguridad, no se puede vivir”, dijo Gonzalo. Y señaló que los gobiernos municipal, provincial y nacional, “no nos dan ni cinco de pelota”.
Por su parte, Marcelo Ale señaló que “hay un reclamo generalizado en todos los aspectos. A nivel local, a casi un año de gobierno, hay un desgobierno total y nadie puede negar el estado de abandono de Necochea. La llegada del vice gobernador fue una tomada de pelo a la gente y el Puente Colgante es otra muestra porque no se va a terminar”.
“Hay una sucesión de promesas incumplidas y sabemos que las respuestas y las soluciones no las tienen”, dijo y opinó que “fue un error haber confiando en el famoso discurso de la sintonía fina, con el gobierno provincial y nacional”.
Ale también sostuvo que “a nivel nacional hay una falta de diálogo del gobierno con la oposición y la gente, hoy por hoy, se cansa del manoseo y del abuso”.
Agregó que “con el cepo cambiario, cuando le tocan el bolsillo, la gente reacciona” y además, consideró que “la inseguridad es un grave problema y, por eso, reclama el pueblo argentino”.
Sin permiso para trabajar
Ecos Diarios no pudo fotografiar ayer la marcha y cacerolazo por el 8N desde el balcón de la Municipalidad de Necochea porque no se permitió el ingreso.
Ante la consulta del fotógrafo de Ecos Diarios, el empleado municipal Mario Bottas afirmó que debía dirigirse al Concejo Deliberante a pedir una autorización y, de esta manera, no se permitió el ingreso al veterano trabajador de prensa.
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