Naty Petrosino, conocida en el mundo por su labor humanitaria y que trabaja a favor de los aborígenes wichí y criollos del departamento Ramón Lista, elogió el cambio que se ha producido en toda la provincia en general y particularmente en el extremo oeste.
Expuso que “vengo trabajando hace cuarenta y cinco años con gente muy pobre, no solamente de Formosa, sino también en Buenos Aires, con gente en las ollas populares porque no había para comer. Pero el hecho de que Dios me haya mandado para ese lugar es para compartir esta tarea con ustedes y ayudar a los aborígenes, que es una tarea muy difícil, porque después de dieciocho años todavía no es sencillo que entiendan ciertas cosas”.
“Ellos –por los indígenas-, no todos, pero la gran mayoría, entienden la palabra, pero no el concepto de lo que uno les quiere decir. A mí me costó mucho y cuando recién llegue a la zona del oeste de Formosa me enojé con las autoridades, como hace mucha gente, porque al verlos en esa condición uno dice, pero cómo puede ser. Pero después de todo este tiempo de haberle hecho casas y que las rompan y se vayan, y de haberle hechos barrios y que destruyan y se vayan, me han hecho entender un montón de cosas que no comprenden, y que hace que uno modifique su manera de ver algunas situaciones y por ejemplo tenga que ir muy despacio”.
“La otra vez uno de mis hijos me dijo, mamá porque seguís yendo, y le dije que lo hago porque los amo simplemente y no puedo decir más nada, porque únicamente que los ames muchísimo podes continuar entre la pobreza que hay ahí, porque por más que quieran, todavía no estarán preparados para salir de esa situación”, afirmo.
Al opinar acerca de la actualidad de Formosa, sostuvo que “realmente
lo que visto de la provincia en sí es una maravilla. Yo cuando tengo que ir de Las Lomitas a Juárez y está lloviendo bendigo tanto a la gente que ha hecho posible el asfalto, porque antes eso significaba tener que quedarnos hasta una semana porque había huellas y no caminos; no había agua siquiera de aljibes, lo tomábamos de un charquito; había escuelas pero muy descuidadas y en algunos casos ni había; no existían las salas de primeros auxilios, ahora hay hospitales”.
Continuo señalando que “antes llegabas veías pobreza, ahora cada pueblo es una ciudad, hay escuelas, hay hospitales, con construcciones muy hermosas; por ejemplo, ahí mismo en Divisadero, tenemos luz, antes ni soñaba con eso.
Juárez era un pueblo y ahora es una ciudad, con asfalto, con luces, con avenidas; yo reconozco que ha habido un cambio enorme en estos dieciocho años”.
Dijo que aspira a ver “una mayor solidaridad” entre los aborígenes, y en eso admitió la necesidad de “tenemos que seguir trabajando todos, porque se pelean entre ellos. Por ejemplo le das una ambulancia a El Quebracho y el resto de las comunidades los ataca, hasta tienen detenida una ambulancia por un malentendido. Hay cosas injustas por parte de ellos, pero por falta de entendimiento no por maldad, porque son como chicos pequeños”.
“No es como dicen algunos medios”
Acerca de las criticas de medio de prensa nacionales respecto al contexto indígena provincial, sostuvo que “no es como se dice en algunos medios de prensa, a mi me molesta muchísimo los que hablan sin haber convivido con ellos” –por los aborígenes-, para opinar: “Yo estoy segura de que si alguien va de visita a los lugares donde he hecho escuelas, centros de salud, salas de primeros auxilios, barrios enteros, si va algún periodista y si yo ese día les he negado algo porque se han portado mal, seguro van a decir Naty Petrosino no nos da nada, no hace nada, entonces ese periodista va a ir a decir que Naty Petrosino está mintiendo en todo el país”.
Dijo tener fuerzas para seguir ayudando a los pobladores del oeste, “inclusive por el desagradecimiento de ellos, porque ayudar al que te agradece no es mérito, dicen, así que hay que ayudar al que no te reconoce, ayuda al que no podrá devolverte y ahí tendrás tu recompensa en el reino de Dios”.
“Yo trabajo por amor a Dios, pero no dejo de reconocer todas las cosas buenas que tenemos, yo ahora voy al monte con mucha más comodidad que antes; yo hice una escuela el gobierno hizo diez; yo hice una sala, el gobierno hizo seis, siete y tengo que decir lo que veo con todo amor y sinceridad.
Ahora se me hace más fácil por el asfalto, porque tengo luz y como mínimo puedo poner un ventilador en Divisadero cuando antes teníamos velas y qué soñar con luz”, continuo destacando.

Comentá la nota