La naturaleza castigó con fiereza El Alisal

Las réplicas se sienten a cada momento como explosiones que vienen desde lo profundo de la tierra.
"Parecía el último día, me aferré a lo que pude y aguanté mirando al cielo", relató ayer, todavía shockeado por el terremoto del sábado, Martín Farfán, un lugareño que cobija a unas cincuenta personas en su humilde vivienda en El Alisal, el paraje precordillerano que fue golpeado ferozmente por el sismo del sábado pasado.

Los relatos de los lugareños dejan entrever que siguen shockeados y quebrados emocionalmente.

A sólo 40 kilómetros de la capital provincial, en plena Quebrada del Toro, la ancestral parsimonia de su gente se desvanece ante la cruda realidad. Emocionalmente están partidos, apenas empiezan a relatar cómo la naturaleza los castigó con tanta crueldad sus ojos se llenan de lágrimas; de a ratos las pueden contener, pero éstas vuelven cuanto recuerdan los interminables segundos que acabaron con sus viviendas y parte del ganado.

"No nos podíamos sostener parados, todo se caía y luego vivieron esas explosiones y las rocas que caían del cerro. No sé por qué la naturaleza nos castigó con tanta fiereza", se pregunta Martín.

Los afectados

Se han contabilizado doscientas personas afectadas por el sismo y sus consiguientes réplicas. Todas pertenecen a El Alisal y puestos de lugareños afincados en zonas como Lista Blanca, ubicada a 6 horas a caballo y a 4 mil metros sobre el nivel del mar. Otros a Cerrito Chico, estacionado al fondo de la Quebrada y donde hasta ayer continuaban produciéndose deslizamientos de cerros.

Hacia el oeste siguiendo por la ruta nacional 51, en El Candado, otra decena de familias abandonaron la zona por el peligro que representa el movimiento de las altas cumbres, que provoca derrumbes y aludes.

Hasta el paraje Maury se tuvieron noticias de las fisuras en precarias viviendas de adobe. Allí sus moradores no abandonaron el lugar. El resto de la zona sufrió movimientos de escasa intensidad y sin daños significativos.

Pastores

En El Alisal la población se dedica al pastoreo de ganado caprino, ovino y, en menor medida, vacuno. La siembra típica es la papa y la haba. Con el correr de los años, muchos de sus habitantes han emigrado a las ciudades buscando mejores oportunidades. Este pedazo de tierra, además de su belleza natural, tiene a su paso el monumento a la obra férrea más alta del mundo, el ramal C-14. La estructura de la estación no fue afectada por el sismo. El resto de las casas del predio ferroviario sufrieron los embates de las enormes rocas. En la parte baja, el caserío integrado por un lote de viviendas de adobe rodea la capilla. Todas, excepto el templo, fueron dañadas total o parcialmente.

El comienzo de clases está demorado ante la imposibilidad de los docentes de llegar al lugar.

Lo que dice la gente

Los establecimientos alejados de Quijano cuentan con el apoyo de las radios de onda larga a través de los puestos sanitarios. De esta manera se pudo saber cuál era el estado general de la población de cada paraje. El Alisal, distante 35 kilómetros de la capital salteña y donde también funciona una escuelita, no cuenta con un equipo de comunicación.

En estos días el paso de las máquinas de la empresa Pigüe, encargada del mantenimiento de la ruta nacional 51, ha sido el único movimiento importante, según los pobladores. Desde el sábado en la noche tuvieron la asistencia del municipio y ayer a la tarde llegaron la ambulancia del hospital y funcionarios de Defensa Civil. Ayer la oficina de Asistencia Crítica del Ministerio de Desarrollo Humano se hizo presente con personal que realizó un relevamiento de las necesidades de los vecinos.

A pesar de ello, los pobladores reclaman por contención psicológica y emocional "que hasta el momento no tenemos".

Testimonios

Evaristo Barboza, representante de la comunidad aborigen "Los alisos del pueblo de Tastil" dijo: "Nos molesta que digan que estamos sugestionados. Yo les pregunto, ¿que caigan rocas del cerro y destruyan nuestras casas y debamos dormir en carpas porque no tenemos en donde es acaso una sugestión?".

Natividad Zerpa, lugareño del paraje Lista Blanca ubicado a los pies del cerro Virgen, relató que "las aguadas fueron tapadas por los derrumbes. Los animales andan bolados (perdidos) por ahí. Mi familia está a seis horas a caballo allá en lo alto y nadie me puede ayudar. Hace cuatro días no sé nada de ellos".

Gabriela Barboza, maestra de la Escuela Potrero de Chañi, distante 120 kilómetros de El Alisal, confirmó que "no podemos comenzar las clases porque ningún docente tenía paso por la ruta nacional que está cortada en varias partes".

Martín Farfán, lugareño y en cuya casa se cobijan las familias, indicó que "el municipio de Campo Quijano y la empresa Pigüe nos asistieron enseguida, el resto llegó pasados los días".

En las zonas alejadas

Los movimientos telúricos, los derrumbes y los daños en las viviendas no se circunscriben sólo a la zona conocida como El Alisal. Sino que los efectos del fenómeno abarcan una extensa región salpicada de parajes y caseríos enclavados en la inhóspita serranía. Al respecto, Edmundo Farfán, vecino de Campo Quijano, contó que "hoy me sentí dolido porque escuché decir que la cosa no era para tanto. Creo que aquí no es cuestión de ocultar nada. Lo que sucede en la Quebrada y Quijano no es culpa del Gobierno ni de nadie, lo que hay que hacer es tener un claro panorama de lo que está pasando, que en el caso de esta región es muy grave".

"Apenas sucedió el temblor, me fui a recorrer a caballo El Alisal, El Candado, Candado Adentro, Chorrillos, entre otros parajes. Ahí la gente pide auxilio. Pude comprobar en carne propia que cada 30 minutos hay movimientos. Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que pasa en la Quebrada porque aún nadie la recorrió completamente. Quién puede decir como está la gente de Cerro Negro, Tejada, La Mesada, entre otras zonas donde las personas viven aisladas de todo", se preguntó.

"Ciro Colque se quedó sin casa en Candado Arriba y necesita que lo auxilien, como mucha otra gente. Aquí la cosa no termina en el Alisal, hace falta que salgan en auxilio de todos los habitantes de la serranía que perdieron todo lo que tenían y la están pasando muy mal a causa de los temblores", concluyó Farfán.

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