Narcotráfico: ¿Cadena de traiciones?

Narcotráfico: ¿Cadena de traiciones?
En una semana trágica para los juninenses el escándalo de un hombre encadenado frente al Juzgado Federal vuelve a poner al narcotráfico sobre el tapete.
Según fuentes calificadas del Juzgado, el Juez Federal Héctor Pedro Plou y Rubén “Bocón” González, cuyo hijo Rodrigo se encadenó, vendrían manteniendo reuniones hace 15 días. ¿Por qué terminaron tan mal? ¿Cuál es el trasfondo del escándalo que desató el “Bocón” y su familia?

Las cadenas que se oyeron ayer tienen poco que ver el himno nacional, y su origen hay que buscarlo en Carlos “Cartón” Banegas, hombre que permanece prófugo aunque está involucrado en una pesada causa por narcotráfico (fuimos el único medio en hablar del asunto hace dos meses largos, cuando se llevaron a cabo los operativos).

Primer dato interesante: El “Bocón” es un personaje conocido en Junín y su sobrenombre muy “expresivo”. Lleva años dando vueltas en universos peligrosos y, sin embargo, circula con bastante normalidad y hasta tiene amigos importantes; es decir, no estamos frente a un escandaloso más que quiere ser figura. Lo último que desea es quedar bajo las luces encadenando a uno de sus vástagos. Si hizo semejante “obra teatral” es debido a que anda desesperado (sentimiento poco usual en él que es un tipo curtido).

Según los dichos del Juez Plou su alteración tiene que ver con la intención de entorpecer los procesos judiciales ya que se le dictó la prisión preventiva a uno de sus hijos. Claro que hay otras lecturas…

Las reuniones entre el Plou y el “Bocón” habrían tenido un objetivo concreto: Intercambiar información. El “Bocón” le habría prometido hacer lo que mejor sabe (boquear), y en compensación a sus servicios como informante el Juez le habría ofrecido cierto nivel de protección para su retoño, uno de los detenidos en la causa “Cartón” Banegas. De hecho, nadie se explicaba muy bien por qué, el hijo pródigo en cuestión, permanecía con prisión domiciliaria (sí, andaba sólo con la famosa pulserita). La excusa del asma parecía no cerrar demasiado.

El resultado de esos encuentros en el Juzgado Federal, donde muchos testigos aseguran haber visto al “Bocón” fumando por los pasillos, serían siete allanamientos fallidos que se realizaron esta semana, y que el Juez Plou decidió (es su potestad) fueran llevados a cabo por Gendarmería Nacional; ninguneó a la policía provincial y federal que, podrán imaginar, generó molestias en ambas fuerzas.

Quien más enojada se encuentra es la policía de provincia ya que fueron ellos quienes realizaron los allanamientos anteriores (marzo) que sí fueron positivos.

La operación realizada por gendarmería no sólo terminó en fiasco sino que dejó muchas dudas, en especial debido a que se confundieron direcciones y entraron a un domicilio equivocado (lo destrozaron), poniendo en peligro a un hombre inocente. ¿El dato? La verdadera casa a allanar (lo que en la jerga policial se llama QTH) estaba a una cuadra. O sea, el posible narco a capturar ya se encuentra a kilómetros de distancia, pudo escuchar el “error” desde su casa y preparar la huida.

El traspié fue un dolor de cabeza para Plou quien además de sumar un fracaso y enojar a la policía federal y provincial, quienes se sintieron “acusados”, tampoco habría conformado al Fiscal Federal Eduardo Varas señor que, según afirman, anda echando fuego por la boca cual dragón chino en celo.

La historia jamás contada afirma que el juez Plou, al sentirse traicionado por el “Bocón” quien, según estaría sospechando, pudo haberle vendido “carne podrida”, habría cortado las “negociaciones” y mandó al cachorro del “Bocón” hacia Lincoln. El tema es que por cuestiones legales y dado que se trata de narcotráfico y prisiones preventivas, el chico (Renato) fue enviado a Buenos Aires (Ezeiza).

Según la perspectiva del “Bocón” quien habría sido traicionado fue él. ¿Por qué? Sospecha que alguien del Juzgado Federal alertó sobre los allanamientos y que por tal motivo no habría podido cumplir con su promesa: Dos casas en las que gendarmería encontraría entre 3 y 5 kilos de cocaína.

La desesperación del “Bocón” tendría fundamento: La vida de su hijo podría estar en serio peligro ya que en Buenos Aires no verían con buenos ojos esa supuesta transacción a cambio de favores.

¿Quién traicionó a quién?, se preguntaban por lo bajo en el Juzgado Federal mientras todos salían en bloque a salvar el honor.

La mayor certeza en todo esto es que la causa del “Cartón” Banegas tiene muchos puntos flojos desde el comienzo. ¿El más importante? Cómo hace Banegas, alguien sin demasiados recursos económicos o intelectuales, para permanecer prófugo tanto tiempo. Por otro lado, los movimientos del “Bocón” son, digamos, difíciles de entender. Circula con excesiva fluidez en la comunidad juninense. Puede que, según asegura el Juez Plou, haya mentido y difamado. De todas maneras convendría investigar algunas de las barbaridades que dijo mientras gritaba. ¿Será verdad que Carlos Manuel Fiordelino, hombre que lleva prófugo 3 años por esconder 230 kilos de droga en su casa, se comunica con el juzgado en forma periódica? ¿Es cierto que el hijo de un importante sindicalista está siendo investigado con excesiva lentitud?

Las cadenas son una metáfora interesante a la hora de entender la sensación de los juninenses de a pie, aquellos que se sienten desbordados por realidades que les explotan en la cara.

Como quedó evidenciado esta semana, en Junín hay mucho para explicar y las cosas deben ser analizadas en profundidad. Con todo respeto por la investidura del Juez Plou, creo que lo ocurrido no se puede limitar a un comunicado de prensa.

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