Un joven de un barrio periférico fue condenado a cinco años por consumo de marihuana, mientras otros dos de Tres Cerritos (uno familiar de un juez) no pasaron ni un día detenidos a pesar de comprobarse que eran dealers.
El abogado Walter Díaz denunció la existencia de “narcos vip” y afirmó que “no todos son iguales ante la ley”, dijo que se condena al enfermo.
Contó que su defendido, un joven de clase baja de una zona periférica del macrocentro, fue condenado a 5 años de prisión por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización cuando nunca se encontró ningún elemento que indique que fraccionaba y vendía.
Se encontraron 225 gramos de marihuana en un pack, 87 pesos y una balanza obsoleta, sin ningún tipo de elemento de fraccionamiento, además las pericias psiquiátricas de la justicia determinaron que se trata de un adicto.
Por otro lado, dos jóvenes que vendían estupefacientes en plena vereda de barrio Tres Cerritos, con una camioneta en la cual contaban con todos los elementos de comercialización, balanza y 3 mil pesos de la venta de una noche, fueron condenados a un año de pena con ejecución en suspenso, pero nunca estuvieron presos. Uno de ellos es pariente de un ministro de Corte de Justicia.
Según el primer criterio, deberían haber sido condenados por lo menos a cinco años o más, sin embargo quedó claro que la justicia condenó a un enfermo y falló a favor de la conveniencia.
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