Narcojunín: El patrón del mal

Narcojunín: El patrón del mal
Por primera vez un pez gordo, con vínculos en todos los poderes, está acosado por los investigadores.

Cartón pintado

“Ni la puerta del garaje cerró”, me dijo un alto funcionario judicial sobre el famoso caso de “Cartón”, denunciado por LA VERDAD en relación a supuestas vinculaciones con el narcotráfico. ¿A qué se refería? Cuando salió publicada la nota, el hombre escapó dejando las llaves puestas. En realidad el funcionario en cuestión (con muy buena voluntad debo admitir) me reprochó que se lo alertó “justo cuando estábamos a punto de agarrarlo”; es decir, que de no ser por nosotros el señor del apodo cartonero estaría bajo rejas y a buen resguardo. Lo escuché con el respeto que se merecía (es uno de los “buenos”) y hasta admití que podía estar en lo cierto. Al mismo tiempo esgrimí un argumento que no pudo rebatir: “Pero hace cuatro años que lo están investigando”. “Son los tiempos de la justicia”, aseguró bajando la vista…

Si para atrapar a un cuatro de copas se necesitan cuatro años, siempre en el supuesto caso de que en verdad lo estuvieran a punto de encarcelar ya que escuché el mismo argumento en relación a otros que siguen dando vueltas por la ciudad, es porque estos personajes, que se suceden uno a otro sin demasiados problemas (sale Juan y entra Pedro) se debe a que cuentan con protección, y no cualquier tipo de “ayuda”, obvio, resguardos muy poderosos capaces de tejer redes sistematizadas donde cambian los engranajes pero el motor sigue intacto.

“Hasta acá llego”, comentó el ayudante de un fiscal cuando la policía le mostró escuchas que complicaban a un importante abogado local. “Si sigo me hacen un sumario y estoy afuera”. El hecho ocurrió hace un tiempo pero sirve para presentar a los mafiosos en danza.

El patrón del mal

El abogado que por estos días estaría en la mira de los investigadores es pariente cercano de un juez local (juez clave para más datos). Aunque en los papeles no está relacionado a las defensas de ninguno de quienes tienen causas por droga (en algunos papeles no, en otros sí…), son varios los testigos que aseguran haberlo visto en los momentos claves (detenciones, requisas, etc.). ¿Qué significa esto? Por sus vínculos familiares, el simple hecho de blanquear estas defensas obligaría a que su consanguíneo, muy allegado insisto, se excuse a la hora de intervenir. Por tal motivo y como suele ser práctica corriente en la ciudad, utiliza nombres que estarían firmando por él (algunos ni siquiera son de acá y vienen de la región).

Claro que es tanto el descalabro que las sutilezas brillan por su ausencia. Llamás a la policía (a veces incluso a tribunales) y preguntás: “¿Quién es el abogado de tal acusado?” Y ahí nomás te tiran el nombre del pariente del juez; al momento de chequear la información quien aparece es, obviamente, otro. O el abogado “escuchado” está muy interesado en estas causas y se mete de puro mirón para aprender, o en realidad opera en las sombras.

“¿Por qué le habrán puesto caballos?”, decía una vieja publicidad. Bueno, además de traerle un lindo recuerdo a los que rondan el medio siglo y más, es una buena puerta de entrada para los lectores creativos y “rápidos” que quieren saber más (dentro de lo que se puede en estas estructuras tan bien armadas para el mal). Junto a esto, también podríamos agregar que la parentela política del señor es pesada, y abarca otra área que se cuenta entre las carreras preferidas de los estudiantes argentinos. “Mi hijo el doctor”. ¡Y qué doctor! Uno con tanto poder que se da el lujo de conspirar a cielo abierto y sin vergüenzas (por más que sea un sinvergüenza) contra la prensa.

Pero nada termina acá. Como se decía en el pasado: “Hay más informaciones para este boletín”.

Miope

El abogado que está siendo investigado (pero investigado muy desde arriba) habría sido grabado en conversaciones con otro señor, ligado al juego, a quien se lo conoce por un apodo que no tiene nada que ver con la publicidad de caña Legui (esa era la marca de los caballos). En realidad serían socios.

¿Sabían que tengo miopía? Digo, dado que uso lentes de contacto poca gente sabe que soy miope y de chiquito, crueles como son, los niños me comparaban con un dibujito famoso en la época: Magoo.

Perdón por la distracción. Decía que en esas conversaciones aparecerían datos muy interesantes ligados a lavado de dinero proveniente del narcotráfico que se haría en distintas mesas de juego en las que participan personalidades célebres de nuestra ciudad. Nobleza obliga: Muchos de ellos son jugadores históricos (enfermos en realidad) que aunque conocen que están haciendo algo ilegal al jugar, desconocen el origen del dinero que pierden o ganan en timbas ubicadas en clubes coquetos o casas señoriales. Resumiendo: Buena parte de quienes juegan, casi como parte de una tradición local, ignoran que su “banca” sería en realidad un personaje vinculado al narcotráfico que, bajo la fachada del juego legal, estaría enjuagando fondos que conectan a todos con lo peor de la delincuencia mundial actual.

Como vemos, el “combo” es tan explosivo que en caso de explotar (esperemos que pase) tendría una capacidad destructiva similar a la de varias bombas atómicas tiradas sobre lo más granado de Junín. Una verdadera pena porque, dejando de lado el vicio del juego que como dije es una enfermedad, buena parte de esa gente, que en la práctica viene haciendo esto desde hace años (lo mismo hacían sus padres y abuelos), ignoran que las cosas cambiaron y ya no se trata de plata negra proveniente de algún negocio que se hizo por afuera, sino de la porquería que consumen nuestros hijos. Si señores, estos compañeros de juerga no son sólo consumidores (lo que ustedes saben bien), además estarían vinculados con el tráfico y la venta.

Miedo

Al referirse a Junin los investigadores hablan de “la pared”. ¿Qué es esa pared? Justamente un eje del mal que tiene, por uno u otro lado, tentáculos en todos los soportes del poder local.

El núcleo sería este abogado (brillante para más datos) que suma efectividad gracias a su pariente juez. El mensaje a los dealers que trabajan para él sería claro: “Vos contás con mi protección y en caso de que algo pase no sólo tenés apoyo jurídico sino banca en tribunales”. Se trata de una madeja muy enredada que los investigadores están tratando de desentrañar aunque se hace cuesta arriba. El ayudante de fiscal que dijo “Hasta acá llegué” no era un cobarde, estaba narrando una situación objetiva: Necesitaba “refuerzos”, si seguía solito su alma, no pasaba de la mesa de entradas…

Más allá de la corrupción, hay algo interesante en todo este asunto: Muchas de las conexiones juninenses tienen larga data y resultan naturales, es imposible que no existan amistades de “toda la vida”.

Por ejemplo, los señores de las escuchas van (y sus abuelos fueron) al mismo club. Algunos personajes relacionados con la política saben en qué andan y los dejarían hacer. ¿Por qué? Aunque parezca mentira influyen las adicciones (serían proveedores), no siempre el dinero (salvo que estemos en campaña). Sin embargo, el grueso de sus colegas no pasa de una leve sospecha, incluso prefiere no saber y si le dicen asegura “No puede ser”.

Señores “célebres”, sus padres y abuelos hacían lo mismo en un mundo más “inocente”. Estos “amigos” que están en el corazón de suS vidas (el juego los une a todos) andan metidos en un baile donde se creen los dueños de la parada y son simples marionetas de personajes muy pesados que los usan.

Tememos al abogado, su pariente, familia política y toda la comitiva que forma el eje del mal que está destruyendo Junín (porque sólo caen los “perejiles” que se van renovando). En realidad les deberíamos tener pena. ¿Por qué? Están jugando un juego que desconocen. Ellos tampoco saben con quién se meten ni lo que les ocurrirá en breve cuando los patrones verdaderos decidan descartar a estos pichones pueblerinos cuyo entrenamiento en el “arte” de ir por izquierda viene de un tiempo que, comparado con lo que está en juego hoy, es un cuento infantil. Ahora nos están destruyendo, y si no los agarramos a tiempo ellos también caerán.

El mundo cambió por completo y lo que en el pasado era jugar a espaldas del comisario (a espaldas porque le pagaban para que se diera vuelta) mientras las mujeres tomaban té, ahora es un mano a mano con el demonio que para estos carnavales viene disfrazado de señor tradicional y conocido.

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