Nadie controla el estado de los edificios públicos e históricos de Río Cuarto

Nadie controla el estado de los edificios públicos e históricos de Río Cuarto
El Municipio reconoció que no hay un área específica que se ocupe de asignar recursos para conservar construcciones emblemáticas como el Palacio de Mójica, el Concejo Deliberante y el predio del Andino

Pese a que están reconocidos por las ordenanzas, nadie controla el estado de los edificios públicos e históricos de Río Cuarto. Desde el Municipio indicaron que no existe un área específica que oriente inversiones para conservar espacios emblemáticos como el Palacio de Mójica, el Concejo Deliberante, el Viejo Mercado, el Centro Cultural del Andino y el ex correo, entre otros.

Se trata de construcciones antiguas que han sido declaradas de Interés Municipal y sujetas a preservación por su valor histórico y arquitectónico, consideradas Patrimonio Arquitectónico de la ciudad de Río Cuarto.

PUNTAL realizó una recorrida sobre estos puntos y, de acuerdo a lo observado, la mayoría de ellos requiere una intervención debido al fuerte deterioro que se visualiza producto del paso del tiempo y de que son edificios con varias décadas de antigüedad.

Consultado sobre este aspecto, el secretario de Planificación, Alejandro Martí, reconoció: “No tenemos en nuestra área una delegación que se encargue de trabajar en la preservación de los edificios patrimoniados, y no conozco que exista en otras secretarías del Municipio”.

Si bien hace poco más de un año se intentó reflotar una vieja comisión para abordar esta temática, el funcionario municipal admitió que sólo hubo una reunión bajo la órbita de los miembros del Instituto Municipal de Planificación Urbana (Impur) en la que no se avanzó demasiado sobre cuestiones que deberían tener una rápida atención.

“Yo no pude participar de ese encuentro, por lo tanto no sé si quedaron en seguir reuniéndose. Desde nuestra Secretaría intervenimos cuando se pretende modificar algunos de estos edificios, pero no definimos si hay que pintarlos o no”, declaró Martí.

Cabe recordar que no sólo las construcciones públicas forman parte del patrimonio, también lo son algunos edificios privados como la biblioteca Segat, la casa del doctor Gumersindo Alonso (uno de los primeros médicos de la ciudad) y la iglesia La Merced de barrio Alberdi, y es también el Estado el que debe bregar para que se mantengan en buenas condiciones.

Si bien las generalizaciones no son buenas, la mayoría de los edificios históricos de la ciudad requiere de algunas obras que contribuyan a garantizar su durabilidad en el tiempo.

Humedad, techos agrietados, revoques caídos, paredes descascaradas, desprendimientos de mamposterías, falta de pintura y de limpieza, y fachadas dañadas son parte de las características que comparten las construcciones citadas.

La mirada de Isaguirre

En ese sentido, el titular del Archivo Histórico Municipal, Omar Isaguirre, aseguró a PUNTAL que es fundamental que los arreglos no se realicen tan salteados a lo largo del tiempo y que haya una planificación de reparaciones continuas.

“El Centro Cultural del Andino tuvo una última intervención en la segunda gestión del intendente Benigno Rins, después no se hizo prácticamente más nada. En aquella oportunidad se generaron cambios profundos, pero lo importante es que no pasen años entre intervención e intervención; hay que apelar a un mantenimiento integral, no digo todos los años pero sí menos espaciadas en el tiempo. Es menester que se actúe en el momento porque a veces hay pérdidas irreparables”, explicó.

-¿Qué pasó con la comisión que se había formado para atender estos asuntos?

-Hace años existía una comisión municipal referida a la conservación de los edificios y su patrimonio. Después, por algunos problemas entre los miembros (eran unas 30 instituciones), la asociación dejó de funcionar. También, hace un tiempo, se constituyó un grupo de mujeres arquitectas, pero discontinuaron su tarea. Ellas habían realizado un relevamiento fotográfico y estilístico de los edificios. La última noticia que tuve en torno a la formación de grupos de trabajo fue hace un año y medio, cuando me convocó el secretario de Planificación (Alejandro Martí). En ese momento tuvimos una sola reunión y no me volvieron a llamar. No sé que fue lo que pasó, pero advierto que hoy existe un vacío importante en la toma de decisiones.

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