Cuando Chaca tenía un jugador menos, el Ruso Zielinski sacó a Iñíguez y puso a Aróstegui. El punta aprovechó el grave error del arquero del Albo y ganó el Fune.
El mismo DT que no quiere hablar del futuro fue el que modificó el destino. El Fune jugaba con diez, era dominado por el local y el partido parecía casado con el 2-2. A los 30 minutos, el Ruso sacó a Iñíguez para poner a un punta, Aróstegui. Ese nombre aprovechó el mal rechazo de la zurda de Cambiasso cuando un compañero la pasó hacia atrás. Y gol. Y delirio. Chacarita sentenciaba una historia que hasta ahí venía escrita con la tinta de la parda. Que era lógica por el despliegue de ambos, por las situaciones. Pero no. El cuento terminó pintado de tricolor.
All Boys levantó dos veces el partido ante el puntero, lo que no es moco de pavo. Lo hizo con coraje y además jugando bien. Seguramente le faltó apretar el freno en algunos momentos, para pensar un poquito más el próximo paso. No lo hizo. Y en el segundo tiempo se sintió ese infernal desgaste del primero. De todas maneras, aunque bajó la marcha tuvo mucho más la pelota que Chaca. Claro, no supo aprovechar ese hombre de más a partir del momento en que Alustiza se tuvo que ir de la cancha.
Chacarita jugó en Floresta como esos equipos que tienen la vida clara. Se plantó de frente, sin vueltas. Iñíguez fue tapón para molestar a Scamporrino, tres volantes estuvieron delante suyo y el Chavo y Toledo debían plantar bandera arriba. Funcionó por momentos el circuito de rotación, anduvo bárbaro Alustiza, pero esta vez el otro punta desperdició situaciones increíbles. Ni así se cayó el puntero. Ni con la roja. La mano del entrenador se vio en los momentos clave: dos minutos antes del primer gol le pidió a Alustiza que lastimara a espaldas de Panceri, cuando las papas quemaban cambió de sector a los carrileros (justamente Panceri se le iba en todas a Basualdo) y lo dicho del cambiazo a los 30' del ST.
Pepe Romero también puede dormir tranquilo. Su equipo cumplió con el paladar. Colectivamente fue criterioso, ofreció el corazón. Y si perdió se debe a un error que se da poco, pero se da. Esta vez le tocó así, y deberá demostrar su temple superando ese ingrato momento.
Chaca es más líder que nunca. Porque tiene equipo, porque tiene oficio y porque su técnico les está demostrando a muchos que también se ganan los partidos desde el banco.
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