Según entienden desde Educación, los alumnos, orientados por un bibliotecario o por los profesores de distintas áreas, pueden recorrer la lectura de los mismos desde distintos itinerarios posibles. Y nuevamente dejaron la responsabilidad en manos del personal docente.
Ante la consulta de Diario UNO, que en su edición de este miércoles hizo público el tema, desde el organismo nacional -en sintonía con lo manifestado desde la Dirección General de Escuelas-, expresaron a través de un comunicado que el “material, no es de carácter obligatorio” y serán los docentes quienes deban evaluar “la pertinencia y el abordaje pedagógico de los mismos en el aula”.
Con “El Inspector Justo y otras historias”, de Sanyú (el dibujante y escritor Héctor Alberto Sanguiliano) se hicieron públicas las críticas, aunque en las redes sociales se habló también de “Sin novedad en el frente”, de Patricia Breccia, o “Peter Capusotto”, el libro de Diego Capusotto y Pedro Saborido, materiales que también estaban en las cajas enviadas a las escuelas para su selección. Osvaldo Calvente, director de la secundaria técnica 4-108 Guillermo Villanueva, de Maipú, denunció la situación del establecimiento en el que trabaja, y a se reclamo se sumaron otros de manera anónima.
El Gobierno nacional explicó que los textos fueron escogidos por una comisión integrada por especialistas en literatura infantil y juvenil designados por cada una de las 24 jurisdicciones, quienes argumentaron que “esta colección ha sido pensada para acercar a los alumnos del ciclo básico y del ciclo orientado de la Escuela Secundaria a múltiples lecturas de los géneros tradicionales y de los nuevos géneros –tales como la historieta, la novela gráfica y el libro-álbum– que involucran lenguajes y formatos poco explorados hasta hoy en la escuela y, muchas veces, lejanos en apariencia al mundo adulto”.
Según entienden desde Educación, los alumnos, orientados por un bibliotecario o por los profesores de distintas áreas, pueden recorrer la lectura de los mismos desde distintos itinerarios posibles. Y nuevamente dejaron la responsabilidad en manos del personal docente: “Será tarea del profesor o el bibliotecario contextualizar las obras en el tiempo y espacio en el cual han sido concebidas, para acortar la distancia entre la obra y sus posibles lectores”.
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