Nació sin pene y se lo crearon en el Hospital Materno Infantil

Nació sin pene y se lo crearon en el Hospital Materno Infantil

Se utilizó un colgajo de piel abdominal. La intervención fue liderada por un especialista italiano y resultó un éxito. El paciente se encuentra en buenas condiciones.

En Bolivia, donde nació, querían cambiarle el sexo: que fuera mujer. Pero sus padres, que viven con él en Batán, llevaron la consulta al Hospital Materno Infantil. Al comprobar que no tenía pene y orinaba por el ano, en el área de cirugía quedaron estupefactos. No es para menos: se trata de una malformación que sufre uno de cada 10 millones de recién nacidos.

Al cirujano pediatra Jorge Bargo le sugirieron que se pusiera en contacto con el especialista italiano Roberto de Castro, desarrollador de una técnica para operar estos casos. Y después de meses de intercambiar correos electrónicos y lograr la aprobación del Ministerio de Salud bonaerense, logró que viniera a la ciudad y realizara la intervención, que consistió en la creación de un pene a partir de un colgajo de piel del sector abdominal.

La cirugía tuvo lugar en noviembre del año pasado en el Materno, pero hasta el momento no había trascendido. "La intervención fue un gran éxito y el paciente está muy bien en estos momentos", dijo Bargo a LA CAPITAL. El chico tiene 6 años, va a la escuela y se prevé que en la adolescencia le implanten una prótesis que le permita erectar el pene para tener relaciones sexuales.

Según la literatura médica, la agenesia del genital externo (así se llama la malformación) es la ausencia congénita del pene debido a la falta del desarrollo del tubérculo genital que resulta de las interacciones inadecuadas entre el ectodermo y el mesénquina. Así, la uretra se abre hacia el periné en la proximidad del ano, mientras que los testículos y el escroto son normales. Algunos epecialistas hablan de un caso cada 30 millones de nacidos vivos. Hasta 2005, señaló Bargo, se habían reportado sólo 75. "Anteriormente, asignaban a los pacientes con afalia al sexo femenino", explica la Revista Mexicana de Urología.

El caso llegó al Materno a fines de 2013. "Realmente nos quedamos sorprendidos", comentó Bargo. "Pero enseguida nos pusimos en campaña para resolver la patología".

A principios de 2014 viajó a Mendoza, donde un reconocido pediatra inglés iba a hacer tres cirugías. Le llevó el caso, y un urólogo pediatra chileno amigo le mencionó al italiano De Castro, que viaja por distintos países del mundo operando a pacientes que sufren el trastorno.

Consiguió el email y le escribió. Le respondió que con gusto vendría a hacer la operación a la Argentina. Incluso dio instrucciones de cómo preparar al paciente. "Así que, con los cirujanos del hospital, le pusimos un expansor de piel como paso previo para realizar la cirugía", contó Bargo.

La oportunidad del viaje de De Castro se presentó enseguida. Aprovecharon que en noviembre se iba a realizar en la ciudad el 48° Congreso Argentino de Cirugía Pediátrica y pusieron fecha para que la intervención se llevara a cabo antes. Con lo que, de paso, el italiano podría exponer su experiencia en el Congreso.

Todo salió según los planes. Unos días antes del encuentro médico, De Castro comandó a un equipo compuesto por el propio Bargo y Liliana Mena y llevó adelante la cirugía, que duró siete horas.

"Previamente hicimos una consulta con Psicología. Era muy importante que él supiera qué le íbamos a hacer. Estuvo con una psicóloga un buen tiempo y unos días antes yo me reuní con los padres y la psicóloga. Entonces le pregunté a él si quería verse como un chico", relató Bargo. "Siii", fue la respuesta que recibió, con la "i" estirada en obvia señal de alegría.

"Le habíamos puesto un expansor de piel en el abdomen, bien abajo. El día de la intervención se sacó el expansor y se armó un colgajo. Así se fabricó el pene", explicó el cirujano. "Y hasta el día de hoy seguimos en contacto con el paciente para conocer su evolución", agregó.

Es literal: ayer mismo, antes de recibir en su consultorio a LA CAPITAL, Bargo había visto al chico. "Tenemos que hacerle un retoque por una cicatriz. Va a viajar a Bolivia y, cuando vuelva, lo vamos a operar", comentó.

- ¿Va a poder tener hijos?

- Ese es un tema, porque la uretra se la sacamos del ano y quedó en el periné. Es muy difícil reconstruir toda la uretra. El tiene testículos, tiene próstata y va a eyacular.

- ¿Es decir que sexo va a poder tener normalmente?

- A futuro la idea es que, cuando llegue a la adolescencia, ver si le colocamos una prótesis para que el pene se erecte. A lo mejor va a tener hijos con inseminación.

Bargo quedó encantado con el especialista italiano. "Imaginate que yo no lo conocía a De Castro. Le escribí y el tipo aceptó venir sin cobrar nada. Solamente le pagamos el pasaje y la estadía", destacó. Según indicó, los gastos corrieron por cuenta del Materno y la Asociación Civil Argentina de Cirugía Pediátrica (Acacip).

"Realmente fue un orgullo que haya venido este médico. Lo invité a comer un asado a mi casa y fue chocho. Es un tipo humanamente increíble. Va a Vietnam dos veces por año a tratar pacientes", subrayó.

En el Congreso, que se desarrolló del 19 al 22 de noviembre, De Castro fue uno de los invitados especiales junto con Ricardo González, de Alemania; Javier Bueno, de España, y la argentina María Teresa García de

Dávila.

"Hemos hecho cirugías importantes, pero esta es la primera vez que la hacemos. En el Materno nacen 7.000, 8.000 chicos por año. Y este tipo de casos se da uno en 10 millones", completó orgulloso Bargo.

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