"Yo sentía que el deporte no estaba hecho para mí", cuenta la nadadora Karina Fassi, quien nació con espina bífida, un defecto congénito que le causó problemas para caminar.
Fassi es oriunda de Cabildo. Vino a Bahía a los 18 años para estudiar en la UNS. 20 años después, la contadora pública y liberada de la silla de ruedas se sube a los podios de los torneos argentinos de natación.
"Bajar los brazos es la alternativa más fácil. Siempre estuvo dentro mío la chispita de la superación —cuenta—. Busco estar cada día mejor, para eso es la vida: disfrutar y ser feliz".
Karina nunca quiso participar de torneos de atletas especiales: "Quiero competir conmigo, participar con todos".
Comentá la nota