Muro de la vergüenza: "Sentimos que no nos quieren y muchos ya no van a volver"

Muro de la vergüenza:

En Encarnación están indignados. La presidenta de la Cámara de Turismo de Paraguay considera que es "xenofóbico, agresivo y doloroso".

Olga Fischer es presidenta por Paraguay de la Federación Económica Brasil, Argentina, Paraguay (Febap); titular de la Cámara Paraguaya de Turismo de las Rutas Jesuíticas y presidenta de la Asociación de Transportistas de Pasajeros del Sur, también del vecino país.

El viernes estuvo en Posadas para participar del plenario de la Febap y no ahorró expresiones para referirse a lo que piensan y sienten los encarnacenos en relación al muro que construyó la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) para dividir al centro de frontera del resto de la capital misionera, complicando enormemente el tránsito vecinal fronterizo.

La mole de cinco metros de alto por casi un kilómetro de largo “fue nuestro regalo por los cuatrocientos años de fundación”, dijo, profundamente conmovida y al borde de las lágrimas.

La empresaria cree que la EBY no dimensiona el daño que ocasiona en las relaciones vecinales: “el 50% de los encarnacenos siente que ya no quiere volver a la Argentina, sentimos que no nos quieren”, expresó con dolor.

Señaló que además de los problemas y trabas objetivas que genera, hay cuestiones subjetivas que son más importantes: “El muro es agresivo, discriminatorio, xenofóbico, pisotea una historia en común y perjudica proyectos que buscan imponer a Posadas y Encarnación como ciudades gemelas en el circuito turístico mundial”.

¿Cómo reaccionó y qué siente el ciudadano común de Encarnación ante la construcción del muro en el área de frontera de Posadas?

La gente reacciona a medida que va dimensionando la situación. Al principio, cuando veíamos el movimiento de tierra en la margen derecha nos preguntábamos “qué será que van a hacer”, pero jamás creímos, jamás nos imaginamos que nos iban a hacer un muro de este tipo.

Es muy doloroso, porque incluso implica desconocer o afectar el histórico camino de San Roque ya que ese cruce hoy está vedado. Si hoy queremos venir directo a Posadas, a la costanera por ejemplo, tenemos que hacer una vuelta de ocho kilómetros para volver al punto cero. A nosotros esto nos causa una gran indignación, es muy agresivo. Sobre todo causa dolor porque yo conozco toda la Argentina, la recorrí completa, y no he visto ningún muro en ningún punto limítrofe, en ninguno. Para completar, cuando uno ingresa a Misiones desde su frontera con Brasil en Iguazú, lo primero que ve no es un muro sino un freeshop ubicado en plena área de seguridad sin vallas y con acceso liberado. ¡Por favor, no me digan que ésto no es discriminación! Lo más triste, lo que más sentimos los encarnacenos es que se pisotee una historia en común, y que el regalo por los cuatrocientos años de fundación sea este muro.

Veo que se conmueve mucho cuando habla de ésto...

Es que nosotros estamos peleando por la ruta internacional de las Misiones Jesuíticas... cómo le explico a la gente que estamos promoviendo ciudades gemelas unidas por la historia de una fundación... cómo hago para hablar de ciudades gemelas cuando una infraestructura se monta para dividirnos. Es un despropósito. Disculpe pero me cuesta hablar... No puedo hablar... me moviliza  esta situación, porque más allá del hormigón, lo que más duele es el gesto. Yo estuve con la vicecónsul interina Argentina en Encarnación  y no lo podía creer... no lo podía creer. Me decía indignada `esto lo están haciendo ahora cuando en el mundo están tirando abajo los muros”.

Teóricamente lo explican porque hay que tapar lo que se va a ver a futuro de las casetas del centro de frontera... ¡Por favor! ¡Por favor! ¿Dónde están entonces los muros de Iguazú? Más allá de lo que explique la EBY, esto es altamente discriminatorio y xenofóbico, y nos duele en el alma.

¿Esperan que las autoridades a nivel diplomático entiendan qué sentimos los posadeños y encarnacenos con este muro?

Justamente, uno de los miembros de la Febap Paraguay es concejal departamental, que además está dentro del grupo de relaciones públicas y me autorizó a que yo exprese esto porque es lo que pensamos y sentimos. Este también es el sentimiento de la Junta Departamental de Itapúa. Realmente molesta, molesta mucho. Esperamos que se pueda corregir de inmediato y que realmente dimensionen qué están haciendo desde la EBY con las relaciones entre los pueblos.

Mientras esto no se corrija y el muro siga existiendo ¿qué van a hacer los encarnacenos?

La Municipalidad de Encarnación está realizando un plan de desarrollo urbano de la ciudad para lo cual se hacen talleres con los jóvenes, ya sean secundarios o universitarios. Me tocó estar frente a casi cien jóvenes la semana pasada y el tema excluyente fue el muro, el muro... no se hablaba de otra cosa.

Lo que me dolió más es que el 50% de los chicos dijo que a Argentina no vienen nunca más, porque si no nos quieren, no tenemos porqué volver. “Yo no me voy más”,  dijeron, y eso sí que lastima.

Si uno siente que del otro lado no lo quieren, ¿para qué ir? ¿A usted le parece que a estas alturas podemos generar y promover este tipo de situaciones y sentimientos cuando todo nos tendría que unir más todavía?

¿Ustedes entienden que este muro es una señal de que no los queremos?

Claramente, eso es lo que se siente. Podrán explicar y recontra explicar desde la EBY, pero esto es lo que siente el pueblo paraguayo, y no hablamos de los vecinos de Posadas, sino de las autoridades.

En Argentina hay una campaña de recolección de firmas a través de la plataforma change.org para que detengan la construcción y derriben lo hecho. ¿Cree que eso sirve?

Cuando yo vi la invitación, mi firma fue la número 177. Ahora pasamos los cinco mil ciudadanos en contra, tanto posadeños como encarnacenos. Yo misma me encargué de que muchos firmen. Es una herramienta que tenemos: aunque sea la posibilidad de escrachar al ideólogo que debe tener un muro en su cabeza.

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