Tal como anticipó El Cordillerano en su edición de ayer, la única imputada por el homicidio de tres personas, murió ayer a la tarde como consecuencia de las graves heridas que sufrió al provocar el incendio fatal. El pronóstico médico que tenía la mujer era desalentador.
María Inés Pérez, la única imputada como responsable del homicidio de su hija y de dos adolescentes al provocar intencionalmente el incendio de una vivienda, murió ayer cerca del mediodía como consecuencia de las severas heridas que sufrió en el hecho ocurrido el domingo a las 15 horas.
Este medio anticipó en su edición de ayer que el estado de salud de la mujer era crítica, y casi no habían probabilidades de que se salve, debido a que sufrió quemaduras en el 60 por ciento del cuerpo y daños considerables en vías respiratorias.
La mujer sufrió las heridas al arrojar combustible sobre un calefactor, lo que provocó una explosión letal, que causó el incendio en el que murieron su hija Macarena Irrazabal y dos adolescentes, Eilen Ocampo y Lucía Legnoverde, quienes eran amigas de su nieta.
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