Este sábado habría cumplido 74 años. Para muchos era “Minguito”. Un “buscavidas” que llegó al periodismo de la nada, dejando detras un pasado de vendedor de medias. Ricardo Arancedo, se fue de este mundo en silencio, sin darnos lugar a la despedida. A casi dos años de su partida del “Mundo Terrenal”, “el Retrato…” lo quiere recordar a través de esta nota escrita por el colega Alfredo Peláez.
Las paredes descascaradas de la vieja redacción de El Atlántico supieron de su fino humor y de sus ocurrencias. Los viejos escritorios conocieron de aquella agenda destartalada que solo el entendía. Llego y se fue en silencio. Llego al periodismo de la nada, dejando detras un pasado de vendedor de medias. Ricardo Arancedo, se fue de este mundo en silencio, sin darnos lugar a la despedida.
AQUEL MAIL
Soy de los que no abren un mail cuando no conozco al que lo envió, por eso de los virus. Cuando revise mi correo electrónico vi Luciana Arancedo. El nombre no me dacia nada, pero el apellido me hacia mucho ruido. Lo abrí y me encontré con este mensaje:
Hola Alfredo, yo soy la hija de Ricardo Arancedo, quien fuera su compañero en el Diario El Atlántico, de Mar del Plata. Hoy un amigo me envió un párrafo de su nota, en el blog, y me emocioné cuando leí las palabras de mi papá. Hace poco más de un año el falleció, pero por un tema de privacidad no salió en ningún diario. Para mí es un orgullo ser su hija, y ver reflejada en estas anécdotas la manera de ser de él. Alguien que valoraba las pequeñas cosas de la vida....
Desde ya, si tiene algún otro recuerdo, más que agradecida...hay mucha gente que recuerdo de esa época, Avellaneda, el fotógrafo, Cochilobo en la entrada...Más que nada por lo apellidos, como los llamaba mi papá. Gracias nuevamente por sus palabras.....Ya tengo su página en mis marcadores.
No sabría explicar con palabras lo que sentí ese momento. Las palabras de Luciana me producían una enorme tristeza, pero al mismo tiempo una gran paz interior. No por la perdida, irreparable por cierto, por las palabras de su hija y el pedido de los recuerdos que tenia de su padre. Que los tengo y muchos, querida Luciana.
Ricardo o "Minguito" como le decíamos en el diario fue un bohemio empedernido, formado en la universidad de la calle, era dueño de un humor increíble. Hay un poema que dice:
Yo todo lo que tengo lo doy por las damas
y nunca me entretengo a ver si me aman
les doy mi corazón tan solo una semana
y luego sin rencores dejo que se alejen
si les da la gana
Me quito la camisa por un buen amigo
hoy vivo millonario, mañana mendigo
mi dicha o mi dolor, a nadie se lo digo
por eso nadie sabe cuando estoy gozando
cuando estoy herido
Ese era Ricardo Arancedo, que se hizo periodista, y de los buenos, de grande. Lector empedernido solía contar en la intimidad que cuando se separo de su primera señora, lo único que se llevo fueron sus libros. Antes de llegar al diario El Atlántico, "vi luz y entre, nadie me dijo nada y agarre una maquina y me puse a escribir" solía contar, vendió medias por la calle y entre sus mejores clientes tenia a la comunidad gitana. "Si no me compran me pongo a gritar", les decía desde la vereda, a la par que ofrecía medias mas baratas porque tenia el talón para adelante.
Ya como periodista se inclino por los gremios y así fue amigo de Saravia, de Hugo Moyano, de Pepe San Martín, de los Lencinas y de tantos otros, que lo respetaban. También vendía publicidad y en un tiempo para ayudar al diario se tomaba el trabajo de llamar todas las noches a las cocherias fúnebres para que publicaran los avisos en el diario de sus amores.
Con su andar cansino, un día ingreso a la redacción, tarde como de costumbre, con algo en su mano. El querido Julio Muñoz, jefe de Redacción le grito:"Arancedo usted siempre tarde", y Mingo, mostrándole la semilla con sus brotes que traía en sus manos, le contesto con su pachorra:"Mire Muñoz lo que es capaz de hacer la naturaleza mientras usted protesta por boludeces".
Un buen día se hizo un encuentro de fútbol entre periodistas, uno de los equipos invitados era el Circulo de Periodistas Deportivos de Santiago del Estero. Al año siguiente vamos a jugar nosotros a la provincia norteña. A el no le importaba el fútbol, pidió ir para conocer a don Sixto Palavecino, fue a la peluquería del notable folclorista y para romper el hielo le dijo: "Don Sixto vengo de Mar del Plata para que me corte el cabello", y le cayó tan en gracia a don Sixto que se quedo horas hablando con el. Es la foto que ilustra esta nota, que la envio su hija desde Brasil, donde vive.
Que gran tipo el "Mingo" Arancedo. Había un grupito que integrábamos, "Palito" Olguin, el "Gordo" Marino, Jorge Gomez, "Rumorito" Franco, "Coqui" Gastiarena, Ricardo y quien esto escribe. y saliamos después de trabajar a trasnochar por los boliches y no parábamos de reírnos por obra y gracia de Arancedo. Eramos habitué a la Peña Salteña y una noche le hicimos una nota como de tres horas al "Chango" Nieto, le tomamos todo el whisqui, y la nota nunca salio.
Dejo palabras celebres en el diario. Solía decir: "Dios compra todos los días El Atlántico, por eso sale". o "Algún día en lugar de salir el diario va a entrar". Pero lo mas notable fue cuando decía: "Lo único que le falta a El Atlántico es que salga con las tapas adentro". Una noche pusieron mal las chapas y el diario salio con las tapas adentro. Fue el que rebautizo a la hija mayor de Miguel Avellaneda, se llama Maria Ximena, el le decia Maria Jimenez
"Mingo" Arancedo el que hizo reir al doctor Raul Ricardo Alfonsin, cuando era presidente. Fue para hacerle una nota y llevo un grabador demasiado grande que llamo la atencion al mandatario. "Usted anda con eso", le dijo Alfonsin. "Espere que saque los bafles", le respondio Arancedo. Todavia dicen que se escucha la risa del presidente en el Hotel Provincial.
Cuando me entere de que estaba en el geriatrico municipal, fui a verlo, ya no estaba. Lo busque hasta que lo encontré en uno de calle Castelli. A duras penas me conoció. Muy poco quedaba de aquel "Mingo" que alegraba la redaccion. Estaba sentado con otras tres mujeres en una mesa del comedor. Hablamos algo, de lo poco que se acordaba. Entre la charla se dio cuenta que una de las señoras se había quedado dormida con la cabeza apoyada en la mesa y mirándome me dijo: "Esta no sabe ni para que esta aquí". No sabia que me estaba entregando su ultima humorada. Al poco tiempo con su agenda destartalada, que solo el entendia, se fue de este mundo.
CARTA DE UNA HIJA AL PADRE QUE SE FUE
Ya van varios meses, y la realidad no se presenta en mi vida. Pruebo con repetir una y otra vez que te fuiste, que no estás, que no voy a salir del trabajo y me voy a ir corriendo con mamá a verte, que me quedan los recuerdos solamente... Pero son eso? son solamente recuerdos? No, son mucho mas q eso. Si cierro los ojos y puedo sentir tu perfume, tus manos firmes agarrando la mia al cruzar la calle, tus manos curtidas de tanto darle vida a las palabras, del ruido de esa vieja máquina de escribir que rehusabas a abandonar.... La vida nos trae tantas satisfacciones como tristezas, obstáculos, me acuerdo de esa frase que siempre decías cuando filosofábamos, "la vida no es para cualquiera". Detrás de tanta sencillez de palabras tenía un significado enorme para mi. Me acuerdo como me fuiste a buscar una vez, cuando me "independicé", y me decías que volviera, no me di cuenta que todavía era tu niña chiquita...Cuantas veces lloré y pregunté porqué otros papás le decían te quiero a sus hijas y vos no, pero al ser más grande me dí cuenta que el amor no se manifiesta a través de las palabras solamente, se demuestra en los actos. Y en cada enseñanza sé me amaste y me cuidaste. Tantos momentos rodeados de películas viejas, tangos, Juan José Saer, Saramago, Cortázar. No eras común. Confieso que a veces me aburría con las películas de Akira Kurosawa, (hoy las amo!). Confieso que ese día, cuando me diste un casette grabado con todas las versiones posibles de What a wonderful world, lloré a mares, en silencio, con Armstrong de fondo, me tocaste el alma. Mi maestro de la vida, las charlas sobre los Stones, de Queen.... Mierda!! si pasábamos de Gardel a Freddie Mercury, pasando pr la Negra Sosa y Le Pera...
Viejo querido, no dejo de preguntarme si te enfermaste porque gastaste tu cerebro en la cultura, en la literatura, en escribir tantas cosas lindas....Viejo de mi alma, no hay cura todavía para mi dolor, trato q el dia a dia me haga olvidar por algunos minutos, pero es imposible. Si cada palabra q sale de mi boca me la enseñaste vos.......
Te amé, te amo, y te amaré por siempre. Algún día les contaré a mis hijos de vos, lo vivo q estás en mi. Espero poder ser como vos y darles a ellos aunque sea la mitad de lo que me diste a mi.



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