Lo dijo Silvia Roldán, la viuda de Alejandro Jara, el hombre que falleció al chocar el domingo pasado con un vehículo oficial que era conducido por Ariel Gibbon, un funcionario provincial que fue desplazado por el gobernador Buzzi tras el hecho.
Silvia recibió a Jornada en su casa, muy atenta y amable a pesar de estar atravesando por el momento. Es difícil describir con palabras el dolor cuando la fatalidad cambia de un segundo a otro la vida de una persona. La mujer, estuvo durante toda la entrevista contenida por sus familiares que en silencio, le apuntaban algún detalle y le pasaban un mate para que sintiera el afecto y el acompañamiento.
Conciente de su ansiedad por entender qué pasó y cómo sucedió el accidente, dijo que a su criterio el trabajo que se está llevando a cabo desde la Fiscalía “es lento”, pero –admitió- “para mí todo tarda mucho, pero porque quiero tener noticias rápidas” aseguró, informando que recién el día viernes 1º de marzo pudo retirar las pertenencias de su marido.
Hay muchas cosas que en la cabeza de Silvia no dejan de hacer ruido. Hizo una pausa en el relato que venía realizando sobre la marcha de la causa en el edificio de Tribunales y se remontó al día del hecho. “Yo entraba a trabajar el domingo a las 7 de la mañana. El había salido. Era muy independiente…se manejaba; iba a ver a sus amigos” comenzó diciendo. “A las 6.50 de ese día lo llamé y no me contestó. Después, les mandé un mensaje a mis hijas preguntándoles y me dijeron que no sabía nada”, resaltó.
Las dudas de la mujer se instalan cuando le avisan la hora del accidente. Según dice, la anoticiaron del hecho a las 10 de la mañana, cuando en el parte policial se inscribió a las 7.15 horas. “Entre esas dos horas y algo, ya habían procedido; levantaron los vehículos y todo….no quedaban pruebas. De arranque puedo decir que las cosas estuvieron mal. No tengo ningún comprobante de nada, pero lo voy a investigar”, adelantó.
Silvia recordó que cuando tiene acceso al acta del accidente, “me entero que era una camioneta que pertenece Gobierno. Yo no lo conocía a ese funcionario, y… yo no sé como actuaron”, resaltó.
“Qué sucedió”
La incertidumbre la mujer es lógica porque son muy pocos los datos que –dijo- le fueron brindados. “pregunté si había tenido la asistencia correspondiente en el lugar del hecho pero me dijeron que estaba sumariado porque se trata de un muerto”, reveló.
A medida que pasan las horas, la angustia es mayor y las preguntas se multiplican para una mujer que tenía ya su familia constituida. Admitió que el daño que sufrieron es “irreparable” más allá de quien haya sido el culpable. No obstante, prometió hacer todo lo que esté a su alcance para que se haga Justicia y le informen qué fue lo que sucedió.
Asesoramiento legal
“Por ahora nadie se ha comunicado conmigo” señaló, indicando que su teléfono no sonó desde ningún área ni organismo para ofrecerle colaboración o algún tipo de ayuda. Destacó además que desde el Ministerio Público Fiscal le aseguran que “se están ocupando del tema” pero reiteró que mucha información no tiene. No obstante, desde allí sí Silvia valoró que le ofrecieron el día viernes pasado, poner a su disposición profesionales psicólogos y asesoramiento legal. “Cuando pasa una cosa así, uno no sabe por donde ir”, graficó.
Un daño irreparable
“Yo lo que pido es que se aclare. Por el momento, no puedo decir nada más…..” dijo la mujer sobre el final de la entrevista. Aseguró estar contenida por su núcleo familiar. “Eramos cuatro, ahora quedamos mis dos hijas y yo” sostuvo manteniendo la respiración. “Yo quiero llegar hasta que se aclare, la muerte es irreparable. Yo les dije a mis hijas que vamos a hacer todo para investigar porque él ya no está, los que quedamos tenemos que saber qué pasó. El no se murió,….. lo mataron”, concluyó.
Desplazado
Cabe recordar, que a pocas horas de ocurrido el accidente y enterado del hecho, el gobernador Martín Buzzi, decidió desplazar al funcionario en cuestión. Como consecuencia, el Estado le inició a Ariel Gibbon un sumario administrativo mientras la Justicia investiga el hecho y realiza las correspondientes pericias, incluídos los exámenes de alcoholemia necesarios.

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