El reconocido artista falleció este jueves, a la edad de 77 años. Sus restos serán velados en Godoy Cruz, a partir de las 15.
El reconocido escultor Roberto Rosas falleció este jueves a la edad de 77 años. Rosas nació en Guaymallén, en 1938 y cursó estudios en la escuela Superior de Artes Plasticas de la UNC.
“Elegí el camino de las artes que sin duda han colaborado en escribir el desarrollo de la humanidad. La plástica y sobretodo la escultura ha perdurado a través de los milenios gracias a los materiales empleados: piedra, hueso, marfil, arcilla y luego oro, hierro y bronce. Toda la historia del hombre puede leerse a través de la escultura. He ahí el valor de la trascendencia”. Estas palabras pertenecen a Rosas, quien dejó un importante legado cultural y su mágica esencia en una importante producción.
Su primera muestra de pintura la realizó en 1961 y la de escultura en 1970. Llevaba realizadas cerca de 130 exposiciones individuales en Mendoza, Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mar de del Plata y también en Ecuador, Brasil, España y Chile.
Más de 1.000 de sus obras se encuentran en colecciones públicas y privadas de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Italia, Alemania, Israel, Sudáfrica, Suiza y China. Fue invitado por el gobierno italiano a visitar Florencia en 1985 y por el Centro Wilfredo Lam a la 2ª Bienal de la Habana en 1986. En 1994 fue invitado a exponer sus obras de la Fundación Guayasamín de Quito, Ecuador.
En 1996 expuso en España y posteriormente realizó varias muestras en Chile. Presidía la Fundación Rosas para la escultura, y trabajaba constantemente en la difusión de la "escultura" y su incorporación al paisaje público y privado. Nunca fue afecto de participar en salones con premios.
Sus colegas y el dolor por su pérdida
Fue contemporáneo de grandes plásticos locales como Alfredo Ceverino, Roberto Barroso, Antonio Sarelli y José Scacco, entre otros. Su muerte enluta a todo el ámbito artístico de la provincia y del país ya que, además de ser considerado “una joya del arte argentino”, todos destacan su humildad y gentileza para con las nuevas generaciones de artistas.
A penas se conoció su muerte, las redes sociales de los plásticos mendocinos se llenaron de mensajes de despedida y agradecimiento. "Estoy quebrada por la noticia. Aunque ya no estábamos juntos teníamos una buena relación. Su hermano me avisó que desde el sábado se había deteriorado. Su estado de ánimo se derrumbó cuando le pusieron un marcapaso. Es una terrible pérdida para la cultura mendocina", comentó entre lágrimas la pintora Sara Rosales, quien fue pareja durante 25 años del escultor.
Por su lado, Alfredo Ceverino lo definió como "un trabajador incansable. Un escultor innovador para su época. Roberto fue un tipo que dejó huella y un referente. Vivió de forma natural y falleció de igual manera", dijo el destacado pintor, quien tiene varias anécdotas con el fallecido escultor desde la década del '70.
"Rosas se hizo cargo de la Sociedad Mendocina de Artistas Plásticos en la década del 70 y la sostuvo todo el tiempo que pudo, a pesar de las adversidades de esos años", puntualizó Ceverino.
patrimonio de los mendocinos. Miguel Soria, titular de la sede que dirigió Rosas, manifestó que "desde lo artístico es el inventor de un lenguaje plástico que a través de su escultura formó a toda una generación".
Y párrafo seguido señaló que fue "conocido en nuestro medio por su calidez humana. Desarrolló una importante labor social tanto en la Sociedad de Artistas Plásticos como en la Asociación Bermejo. Su gran producción merecería ser conservada como un legado del patrimonio mendocino".
Rosas había creado una fundación con el objetivo de dejar planta da una semilla para que en el futuro se conociera la actividad artísticas local: “Los proyectos planteados por la Fundación Rosas para la Escultura han sido pensados entre personas, sin intereses creados, generosamente. Una modesta siembra artística cultural para años venideros, cuando nuevas generaciones pueblen el mundo contra la pérdida de identidad que plantea la agresiva globalización actual”, expresó en su momento el escultor.
La voz de los escultores que lo admiraban
“Roberto es un gigante de la escultura. Un gigante por lo que hizo y por cómo educo sin llegar a ejercer la docencia. Enseñó a muchos el oficio, pero por sobre todo a hablar de arte”, dijo Leandro Pinto, quien agregó que Rosas sufrió mucho cuando por problemas del corazón no podía hacer fuerza y vio afectado su trabajo.
“Rosas para mi fue por sobre todo una persona muy humilde a la hora de transmitir su sabiduría de la vida y sus técnicas de arte. Cuando era estudiante, lo conocí en su atípica casa taller junto con amigos y compañeros del arte a los que en ese momento impactó mucho”, dijo el escultor Nicolás Guercio, quien lo caracterizó como una persona para muy correcta a la hora de entablar una conversación del tema que fuere.
“Era muy atento con sus invitados y sin ningun tipo de secretos a la hora de revelar la manera y formas en que realizaba sus obras. Roberto Rosas ayudó a difundir y respetar a la escultura y a los escultores en el ámbito de la cultura de Mendoza y siempre lo recordaré con afecto y con la memoria de aquel momento en que lo conocí de entre casa y muy amablemente entregó su conocimiento sin ningún tipo de rebusques a aquel joven estudiante de Bellas Artes ansioso de conocimiento”, finalizó Guercio.
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