El forense estaounidense había fundado el Equipo Argentino de Antropología Forense. Tenía 86 años y sufría de cáncer.
Se lo consideraba un detective de la antopología forense por su trabajo minucioso y preciso con los restos forenses. En sus investigaciones trabajó con las más variadas figuras mundiales como el presidente John F. Kennedy, el criminal de guerra nazi Josef Mengele, las víctimas del asesino en serie John Wayne Gacy, e incluso el faraón egipcio Tutankamón, que vivió 3300 hace años.
Pero su trabajo que más impactó, y no sólo en Argentina, tuvo que ver con los desaparecidos durante la última dictadura militar en nuestro país.
Snow trabajó con varios grupos de derechos humanos para identificar los cuerpos hallados en fosas comunes. En 1984, por iniciativa de las Madres de Plaza de Mayo, fundó y entrenó al grupo inicial del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que sigue desempeñando un papel decisivo en el escarecimiento de los asesinatos cometidos por la dictadura.
El especialista vivía con su esposa, Jerry Whistler, en Oklahoma. Padecía cáncer desde hace años.
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