Ayer a media tarde murió Enrique Vilbazo. Durante meses le presentó pelea a la enfermedad mientras cumplía acabadamente con todos los compromisos asumidos con responsable pasión. Hasta que no pudo más.
Se sabía en las últimas jornadas que el fin estaba cerca, pero igual la noticia de su fallecimiento llenó de tristeza a sus muchos amigos.
Fue médico, docente, colaborador incansable y directivo de instituciones, funcionario municipal, político.
Ayudó a muchos, se preocupó incansablemente por los jóvenes, brindó su saber profesional muchas veces sin pedir nada a cambio. Llevaba como un ADN la doctrina peronista y fue leal y consecuente con los amigos.
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