El lugar era una casa particular ubicada en el barrio Vista Hermosa de Centenario, donde se los cuidaba pero sin habilitación ni licencia comercial.
A la víctima se le encontraron importantes escoriaciones en las piernas, de acuerdo a los resultados preliminares de la autopsia, y se estaría cotejando si algunas heridas se corresponden con signos de violencia y maltrato.
Además, se halló a otros ancianos que por disposición judicial serían trasladados a otro lugar en el transcurso de los días.
El sorpresivo episodio ocurrió el martes alrededor de las 16.30 en el barrio Vista Hermosa de esta localidad.
El hombre cuya identidad se mantiene en reserva, murió camino al hospital de Centenario, mientras era trasladado de manera urgente por su descompensación.
En ese barrio, precisamente en las inmediaciones de la calle El Salvador, funciona desde hace años una casa que, de acuerdo a fuentes judiciales, su dueño es Pablo Parra.
El propietario es conocido ya que ha sido públicamente el presidente de la comisión vecinal del barrio Vista hermosa, hace varios años.
En el caso intervino el fiscal de Delitos Violentos contra las Personas, Maximiliano Breide Obeid, quien dispuso los allanamientos a la vivienda particular, donde se constató la presencia de más ancianos y las condiciones precarias en las que se brindaba el “servicio”, presuntamente ilegal.
Hoy se analizará el informe final de la autopsia y los resultados del allanamiento, por lo que el fiscal podría formular cargos contra el propietario de la vivienda, de encontrarse elementos que prueben el “no hacer” por parte de la entidad, es decir el maltrato y abandono.
El anciano había sido dejado por la familia hacía un año y medio, y por lo que se pudo saber, no era visitado regularmente.
De las lesiones que se hallaron en las piernas, se detalló que son escaras, producto de “estar siempre en un misma posición”, algo habitual en los pacientes que hace meses están en una camilla en los hospitales.
Del lugar se llevaron registros de atención, documentos, pero en las diligencias se comprobó que no había un médico ni controles, sino una persona que oficiaba como un auxiliar de enfermería con poca instrucción y que suministraba la medicación.
No obstante, de acuerdo a las pericias, la casa no podía ser habilitada dado que no cumplía con los requisitos mínimos que disponen los reglamentos del Sistema de Salud.
La casa que alberga a los ancianos no estaba habilitada y tampoco tenía una licencia comercial, según se desprendió de los pedidos que realizó la Fiscalía al aárea de Comercio del Municipio de Centenario.
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