El hecho ocurrió el domingo y otro paciente sigue siendo asistido en Roca. Todavía no hay imputados en la causa.
La segunda víctima de gravedad, de las nueve que fueron damnificadas por el siniestro, continúa en estado reservado en una institución de salud de Roca.
El juez Gustavo Herrera adelantó ayer que formalmente no hay todavía personas imputadas en la causa que, en principio, se encuadraría en el delito de homicidio culposo. "Antes de configurar el hecho tenemos que dilucidar en qué condiciones se encontraba el edificio, en qué condiciones estaban los abuelos y la causa del incendio", dijo.
Catalán falleció el lunes, a las 17, tras siete días de internación. Si bien su salud ya estaba deteriorada, la ingesta de monóxido de carbono agravó su situación. Debajo de la cama del hombre estaba el caloventor que fue el que inició el fuego.
El geriátrico San Gabriel, ubicado en Juan XXIII casi Esmeralda, tenía habilitaciones provisorias del municipio y de Salud Pública. Contaba con la certificación de bomberos aunque desde la municipalidad aseguraron que los caloventores son elementos no permitidos en este tipo de instituciones. Si bien en principio el hecho se configuraría como homicidio culposo, el Código Penal contempla también la figura de estragos. El artículo 189 establece penas de un mes a un año para el que por imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia causare un incendio y las eleva al máximo de cinco en el caso de que el hecho pusiera en peligro o causare la muerte de alguna persona.
En el incendio fueron afectados los nueve ancianos. La mayoría fue dada de alta 24 horas después aunque dos quedaron internados en clínicas privadas por la gravedad de su cuadro.
Al hospital fueron trasladados también cuatro policías que ingresaron en medio del humo para evacuar la casa y evitar consecuencias trágicas.
Comentá la nota