Una muralla atrás, un espanto adelante

Una muralla atrás, un espanto adelante
Estudiantes volvió a empatar sin goles y apenas convirtió cuatro en los siete partidos del ciclo de Mauricio Pellegrino. El equipo fue sólido en defensa, pero previsible e inofensivo en ataque

El modelo gasolero de Estudiantes por momento se pasa de económico. Presiona y lucha en toda la cancha. Pero no no se la cae una idea cuando tiene que ir a buscar los partidos.

Ayer, una vez más, el equipo de Pellegrino no escatimó esfuerzos ante un rival necesitado. Sin embargo, con aplomo en defensa, pero incertidumbre en el ataque, se tuvo que conformar con volver a empatar cero a cero, tal cual había ocurrido contra Argentinos Juniors.

De este modo, incrementa la falta de efectividad en los últimos metros que viene caracterizando al ciclo de Mauricio Pellegrino: desde que asumió dirigió siete partidos oficiales en el torneo Final, en los cuales Estudiantes apenas pudo marcar cuatro goles. Esta estadística refleja que el Pincha sumó un poco más de la mitad de los puntos que disputó con el nuevo técnico: 12 sobre 21, producto de tres victorias, tres empates y una derrota.

En cuanto al juego se refiere, ayer el Pincha fue uno de mitad de cancha hacia atrás y otro del medio hacia adelante.

Con un trabajo sólido y comprometido de Angeleri, Desábato y Silva, se las ingenió para anular todos los intentos de Caicedo y Montenegro. Este último fue el único que le dio una vuelta de tuerca al ataque del Rojo, cuando los argumentos se terminaron ante el buen trabajo de la última línea albirroja. Tal es así que a un cabezazo en el segundo tiempo se le sumó un remate desde afuera que se estrelló en el travesaño ante la mirada del arquero Rulli.

Con Braña y Benítez ocupando correctamente los espacios y encimando a los mediocampistas de Independiente, Estudiantes abusó de lo que podía generar Núñez en el ataque. El hombre de Los Hornos fue el único que aportó cambio de ritmo, asistencias y verticalidad hasta que se cansó y empezó a perder la pelota en la parte final.

Tanto Carlos Auzqui como Marcos Gelabert fueron sacrificados de manera innecesaria por un sistema táctico que no los favorece, en sintonía con lo que le pasó a Duvan Zapata: una vez chocó contra todos los defensores, quedando muy expuesto por las bandas y solo en el centro del ataque.

Con la batalla como única virtud, el Pincha fue cayendo en su propia trampa y al momento de acusar el desgaste en los últimos minutos del partido, terminó sufriendo al peor Independiente de los últimos tiempos.

Con alma y vida, el equipo de Brindisi inclinó la cancha a su favor en la parte final del partido, cuando acorraló a Estudiantes a fuerza de pelotazos y centros que inquietaron en todo momento al arquero Rulli.

Con bronca por no haber podido quebrar el arco adversario, los jugadores del Rojo asumieron el empate como una derrota. Estudiantes, en tanto, volvió a sacar un aprobado en el orden que mostró en defensa. Sin embargo, quedó en deuda en el ataque, cuando ni siquiera con los cambios impulsados desde el banco de suplentes pudo corregir el rumbo de un partido cerrado y carente de emociones.

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