Muralismo en el ex Colegio Nacional: Cuando el arte ataca

Muralismo en el ex Colegio Nacional: Cuando el arte ataca
Los alumnos de 6° año de la orientación Artes Visuales del ex Colegio Nacional pintaron murales en las paredes del edificio, donde dejaron en claro -con espíritu crítico y sin censuras- su visión del mundo que los rodea y sus sueños de transformar la realidad
Son alumnos que están cursando una materia de 6° año de la orientación Artes Visuales en el ex Colegio Nacional, que tiene por objeto llevar a la calle todas las formas de expresión que nacen en el aula. Como el colegio presenta deficiencias en su aspecto edilicio -las paredes están sin pintar- decidieron ocupar ese espacio para dejar su propia marca de fuego mediante el uso de la palabra y la imagen como sus únicas armas. En otra oportunidad, pintaron el patio del colegio y restauraron los bancos. Y ahora van por más: quieren decir (sin filtro) todo lo que piensan y sienten respecto del mundo que los rodea. La profesora, Juliana Arnaiz, elevó un pedido ante las autoridades del colegio para conseguir el financiamiento de parte de la cooperadora y de ex alumnos y docentes, quienes colaboraron en forma desinteresada para que los chicos pudieran volcar sus ideas en un mural. Y los resultados obtenidos demostraron que no hay nada más peligroso en este mundo -para cualquier estado, persona o grupo religioso- que darle voz a los jóvenes y dejarlos pensar. Los mecanismos de control social que ejercen los medios de comunicación -que despiertan a los fantasmas de George Orwell y el Gran Hermano-; las visiones distópicas de la historia que descreen de las virtudes del Progreso y la Razón Universal; los juegos engañosos del lenguaje que dan lugar a múltiples interpretaciones de un hecho; la forma en que el horror de los hechos recientes de la historia argentina persisten en el inconsciente colectivo; el espíritu innovador y contestatario de las posvanguardias de los 60, y la nostalgia por recuperar el tiempo perdido son algunas de las inquietudes que aparecen pintadas en las paredes del ex Colegio Nacional. Los igualan las diferencias. No usan uniforme ni tienen ninguna insignia que los distingue del resto de los colegios. Las chicas usan joggins, buzos, jeans o remeras sobre el guardapolvo blanco. Cada uno de los varones tiene su propio estilo: algunos llevan el pelo largo y otros tienen la cabeza rapada. No juzgan a nadie por su aspecto exterior. Tampoco tienen problema en decir lo que les parece respecto de la realidad social, política y cultural de la Argentina. "Es una crítica política contra el gobierno actual. Ellos se creen que hay libertad de expresión cuando en realidad no es tan así. Cuando hay una manifestación por las injusticias que se están cometiendo en el país la presidenta no les da importancia", dijo una alumna al explicar el significado del muro donde aparece un funcionario o un periodista sosteniendo la cabeza entre sus manos con la boca amordazada. "Hay un señor detrás que tiene el poder de programar el contenido de lo que dice la televisión. Esa misma imagen la está mirando una masa hipnotizada que podría ser entendida como una manipulación de los medios de comunicación sobre las personas. Las personas son todas iguales para representar la forma en que los que tienen el poder nos llevan a que seamos individualistas y no podamos pensar por nosotros mismos", comenta otra alumna a la hora de explicar el mural en el que el brillo del televisor opaca la libertad de pensamiento de las masas que dejan los libros a un lado como si fueran una montaña de chatarra, que recuerda mucho al sombrío libro de Ray Bradbury, Farenheit.

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