Balnearia, Marull, Tránsito e Idiazabal son los casos más paradigmáticos de este fenómeno social y político.
Las negativas consecuencias económicas y sociales que provocaron las inundaciones de los primeros meses del año en distintas poblaciones de los departamentos San Justo y Unión obligaron a los actuales intendentes a postergar la fecha de las elecciones municipales ante el temor cierto de sufrir el «voto castigo» de sus respectivos vecinos.
Como el desastre sufrido a nivel material y emotivo por numerosas familias segúramente influirá y mucho a la hora de votar, los jefes comunales que en la mayor parte de los casos buscará la reelección, quieren estirar al máximo los actos comiciales.
Los ejemplos de Balnearia, en el departamento San Justo e Idiazábal en Unión sirven para ejemplificar esta situación ya que los intendentes Vicente Costamagna y Eliberto Favalli todavía no convocaron para la renovación de autoridades en sus respectivos pueblos.
Ambas localidades fueron las más perjudicadas en la llanura cordobesa por la sumatoria del agua caída a lo largo de intensas tormentas y el desplazamiento de verdaderos torrentes que se movieron por el terreno siguiendo el declive natural desde los campos aledaños hasta invadir las zonas bajas.
Otros pueblos de San Justo que también sufrieron por el fenómeno meteorológico y aún no llamaron a elecciones son Marull y Tránsito.
Es que la penalización electoral que han sufrido hasta el momento los gobernantes de poblaciones que soportaron el embate de la lluvia es cada vez más evidente. Desde la derrota de Héctor Colombo en la reciente elección de Villa Allende hasta el fin del predominio de los intendentes radicales en el departamento San Justo pueden considerarse como muestras palpables de lo que implica el no haber estado a la altura de las circunstancias para prevenir o solucionar los efectos de las precipitaciones.
Algunos tomaron nota de este fenómeno y no buscarán la reelección como es el caso del intendente de Bell Ville Nelson Ipérico.
La cabecera del departamento Unión padeció la peor inundación de los últimos años en 2014 y este año la situación también se tornó comprometida por la subida del nivel del río Ctalamochita.
Entre los que sufrieron el “voto castigo” está el intendente de Devoto Raúl Reano quien perdió cuando buscaba acceder a su sexto mandato.
El dirigente radical sufrió el impacto de la seguidilla de inundaciones de los últimos años, la elevación de la napa freática y la falta de concreción de las gestiones para hacer las cloacas. El malhumor social creció ante esas situaciones y finalmente en la votación del 14 de junio los electores le dieron la espalda.
En Balnearia e Idiazabal las autoridades municipales no definieron aún la fecha de los comicios.
Su correligionario Rubén Morero, intendente de Freyre, también fue derrotado luego de soportar el grave anegamiento de la zona urbana a fines del 2012, que se replicó aunque en menor medida a comienzos de este año.
Los justicialistas tampoco pudieron evitar el reproche de los vecinos ya que en Morteros y Saturnino María Laspiur hubo cambio de signo político, poniendo punto final a largos predominios de esa fuerza política en ambas localidades de San Justo.
Entre los pocos jefes comunales que superaron el efecto negativo y se impusieron en los comicios están el intendente de Arroyito Mauricio Cravero y Elio Sánchez, quien se convirtió en el sucesor de Antonio Vignolo en la Municipalidad de El Fortín, un pueblo abonado a sufrir inundaciones desde siempre
Sin la espectacularidad de los hechos en Sierras Chicas, el fenómeno hídrico en la llanura cordobesa también refleja el descuido del Estado de la infraestructura necesaria para minimizar sus efectos. Ante ello, los ciudadanos le pasaron la factura a los gobernantes más cercanos. Curiosamente, esto no pasó con las autoridades provinciales que fueron elegidas el 5 de julio y que lograron imponerse con buena diferencia electoral en los departamentos más afectados por las inundaciones: San Justo, Marcos Juárez, Unión y Colón.
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