El municipio restaurará y pondrá en valor las instalaciones del cementerio

El municipio restaurará y pondrá en valor las instalaciones del cementerio

Se realizará el recambio de mosaicos y la colocación de intertrabados en los caminos interiores y en las veredas exteriores, la restauración y pintura de la fachada y la remodelación de baños. La puesta en valor consistirá en la colocación de mobiliario urbano. Además se construirá una dársena de estacionamiento

Durante el próximo año la Municipalidad desarrollará la obra de restauración y puesta en valor de las instalaciones del cementerio municipal, declarado como museo a cielo abierto por decreto del año 2013.

La restauración del cementerio incluirá el recambio de mosaicos y la colocación de intertrabados en los caminos interiores y en las veredas exteriores, la restauración y pintura de la fachada y la remodelación de baños.

También está prevista una puesta en valor que consistirá en la colocación de mobiliario urbano: bancos, cestos, toda la iluminación interna y externa y la mejora de la forestación.

Además sobre la vereda sur, en Sarmiento y Reynoso, se construirá una dársena de estacionamiento con capacidad para 30 vehículos, y se prolongará toda la restauración de la vereda hasta calle Urquiza.

El presupuesto de la obra es de 10 millones de pesos.

 

Historia del cementerio

El cementerio de San Nicolás es uno de los más ricos en historia de toda la provincia de Buenos Aires.

Según nos relata el museólogo Santiago Chervo el cementerio municipal se inauguró el 20 de julio de 1835 por don Juan Manuel de Rosas.

La construcción del cementerio comenzó en el año 1836 y fue una obra encargada al albañil Diego Dementi.

El cementerio tuvo sucesivas ampliaciones motivadas, por ejemplo, por el alto porcentaje de víctimas de la epidemia de cólera de 1867,  cuando San Nicolás tenía 9.500 habitantes, y  fallecieron en un año 2.500 personas, es decir más de una cuarta parte de la población. 

“En el año 2013, el Comité Consultivo del Consejo Internacional de Museos propuso un tema para que los museos pudieran valorizar su posición en la sociedad y se definió un tema para su accionar:  Museos (memoria + creatividad) = progreso social”, sostiene Chervo. 

“En el ámbito de la Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos se tuvo en cuenta que nuestro rico patrimonio, protegido por los museos, se asocia a ingenio y a vitalidad, dos características que han caracterizado al sector museístico y son las principales fortalezas de los museos, que se esfuerzan en alcanzar la conciliación de su tradicional misión de conservación de la memoria con el cultivo de la creatividad, necesaria para su renovación y para aumentar el número de visitas, y tienen la firme convicción de que su presencia y sus acciones pueden cambiar la sociedad de manera constructiva”, amplió.

“Por ello se tuvo en cuenta que el cementerio municipal de San Nicolás de los Arroyos es uno de los más importantes de la provincia de Buenos Aires, por sus valores intrínsecos,  irremplazables por sus características excepcionales, que tienen relevancia comprobada en la herencia espiritual, intelectual, histórica, cultural y arquitectónica de la comunidad de San Nicolás de los Arroyos y que además, por ordenanza Nº 5276, promulgada el 17 de enero de 2001, había sido declarado Sitio Histórico de Valor Patrimonial”, detalla Chervo.

“En nuestros días, recorriendo nuestro museo a cielo abierto, podemos apreciar la más antigua sepultura que conocemos, de fines de la primera mitad del siglo XIX: una lápida de mármol de carrara, cuya leyenda dice: ‘Espera la resurrección de la carne el Coronel Graduado Don Juan José Obligado, natural de Buenos Aires. Murió a los 52 años y cuatro meses de edad, en 23 de setiembre de 1847. Ciudadano Benemérito, amigo fiel, buen  esposo y padre. Su memoria sea bendecida R.I.P”.

“En ese lugar se encuentran los restos de quien fue el primer Juez de Paz de San Nicolás, en 1822, y que había sido nombrado por Juan Manuel de Rosas, miembro de la  Comisión que tuvo a su cargo la construcción del actual cementerio. A su lado otra placa dice: ‘Aquí yace Daniel Obligado, natural de Buenos Aires, joven de 18 años y siete meses, asistió a su padre enfermo hasta la muerte, con dedicado esmero y bajó al sepulcro a 18 de noviembre de 1847. Su madre Doña Josefa Carranza de Obligado. Por oraciones a los fieles cristianos. R.I.P.”

“Familias Acevedo Botet:  Monumento construido en 1851. En la parte superior de la pirámide, en placa en mármol de Carrara, dice:  ‘Cesárea Pastor de Acevedo - Su esposo e hijos, siempre honrarán su memoria’. Debajo, corona de laureles, cabos atados con cintas, rodeando el año 1851”.

 “Otra placa dice: ‘A la memoria de mi esposo Felipe Botet. Falleció el 19 de marzo de 1871 a los 65 años de edad, os pide roguéis por él.  J.A. de B. (Justina Acevedo de Botet). Los restos de Felipe Botet fueron retirados de Este lugar y actualmente descansan en el atrio de la Capilla San Felipe del Hospital del mismo nombre)”.  

“El cementerio actual tuvo sucesivas ampliaciones motivadas por el alto porcentaje de víctimas de la epidemia de cólera (1867-1868). Entre las más antiguas tumbas se encuentra la correspondiente a este triste episodio de nuestra historia, como la de Stefano Devoto. También fue ampliado durante la administración municipal de Don Manuel García Alberdi  (1897/1898), cuando fue construido el ingreso que hoy podemos apreciar. En el ingreso al cementerio se encuentra el sepulcro de la joven María Rodríguez, datado a fines del siglo XIX. Leemos  la inscripción: ‘Aquí fue sepultada, cuando tenía 19 años, en 1892,  María Rodríguez. Nacida en 1873.  Vivió lo que las flores. ¡Vida radiante en la mañana y por la tarde, el sueño de la tumba".

“En los comienzos del siglo XX se instaló en nuestro cementerio, una monumental bóveda de mármol de Carrara, perteneciente a la familia Castagnino, construida en Italia y transportada en piezas hasta nuestra ciudad. Es considerada, por su belleza arquitectónica uno de los más hermosos monumentos de nuestra ciudad”.-

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