El municipio repudió la agresión contra un inspector

El municipio repudió la feroz agresión que sufrió en la madrugada del domingo un inspector de Tránsito en la Villa balnearia, cuando intentaba controlar el desplazamiento alocado de tres motociclistas sobre una de las veredas de avenida 79.
Gastón Lahorca, damnificado de la actitud salvaje de un grupo de inadaptados, debió ser asistido con respiración boca a boca porque en un determinado instante y ante los golpes con una baldosa y cadena con candado perdió el conocimiento y quedó tendido en el suelo.

Al mismo tiempo, funcionarios del Ejecutivo reclamaron a los padres de los menores detenidos por la Policía durante los serios incidentes mayor intervención, y grado de responsabilidad en cuanto a saber qué hacen sus hijos y el nivel de alcohol que adquieren.

Por otra parte, se conoció que durante la estadía de los menores revoltosos en carácter de aprehendidos por decisión de la fiscal interviniente, en la sede de la Comisaría Tercera varios de los progenitores comenzaron a provocar verbalmente al personal policial y mostraron actitudes escandalosas, como consecuencia de la demora de los adolescentes.

Ayuda respiratoria

El inspector hasta recibió respiración boca a boca de parte de uno de los integrantes de la oficina de Transporte y hasta le colocó un cinturón en la boca para evitar que se ahogara con su propia lengua, lo que define el complicado momento por el que atravesó el empleado municipal Gastón Lahorca, víctima de un grupo de irracionales.

Según indicaron ayer funcionarios del Departamento Ejecutivo, el agente de Tránsito, que lleva entre 15 y 16 años en la función y es uno de los más experimentados en esa labor, continúa en su domicilio con la etapa de recuperación y siguiendo los consejos de los facultativos que lo atendieron en el Hospital Dr. Emilio Ferreyra.

Lahorca fue protegido por el casco durante la feroz agresión y este elemento favoreció que salvara la vida y ahora se encuentra junto a su familia, aunque está muy angustiado y temeroso por la terrible experiencia a la que fue sometido por los jóvenes inadaptados a la salida de un boliche bailable.

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