Municipio redobla la apuesta para erradicar los negruchos

Municipio redobla la apuesta para erradicar los negruchos
Desde el año 2000 Cocconi está en el tema del control de aves, y en 2001 alcanzó una dimensión internacional al presentar un trabajo de su autoría en el Congreso de Control de Aves en Aeropuertos, en Miami (EE.UU.).
Cocconi es también el creador de un repelente orgánico que ahuyenta las aves sin matarlas, pero sí modificando su ambiente para alejarlas de determinados sitios donde son nocivas, molestas, o directamente se busca erradicarlas.

Con esta finalidad, el ingeniero se halla trabajando en Rafaela contratado por la Municipalidad, para luchar contra negruchos y palomas principalmente, en los enclaves que todos conocemos, por la suciedad y toxicidad de sus excrementos, como por ejemplo la primera cuadra de calle Alvear o la esquina de San Martín y bulevar Lehmann, donde los negruchos habían asentado sus dormideros.

LA OPINION dialogó este viernes por la mañana con el ingeniero Fernando Cocconi, para conocer con mayor detalle la labor que lleva adelante para solucionar este problema que aqueja la higiene de nuestras calles y sin darnos cuenta nuestra salud también.

EL PROBLEMA

“En el 2000 -inició Cocconi- comencé controlando las aves en el edificio de Aguas Provinciales de Rosario, y desde 2001 hasta 2010 me ocupé del control de aves en el Aeropuerto Internacional de Fisherton (Rosario)”, comentó.

En ese ínterin, el especialista desarrolló un repelente para aves, que sirve tanto para cultivos (de girasol, soja recién sembrada, o de sorgo) o también para el arbolado público para luchar contra el problema que causan las aves. Este repelente, es de amplio uso en las provincias de Santa Fe, Santiago del Estero y Córdoba, y se está aplicando en muchas localidades.

“Las aves -prosiguió el Ingeniero- transmiten enfermedades: todas las gripes -incluyendo la gripe aviar- están en su tracto digestivo. Una paloma promedio defeca 5 kilos de excremento al año, y cuando este se seca como polvillo, las bacterias y los virus se van desparramando”.

“Puede provocar -prosiguió-, toxoplasmosis, candidiasis, salmonella, y escherichia coli, entre otras. Recuerdo el caso del trabajo que se hizo en un puerto exportador (de Rosario) porque el expeller tenía restos de salmonella y los europeos controlaban y mandaban inspectores al puerto”.

Por todo lo dicho, el problema de las aves tomó gran dimensión y obliga a realizar acciones, como por ejemplo en el caso de la localidad de Charata (Chaco), donde no se puede sembrar más girasol por la cantidad de palomas que hay, y -fruto del desmonte y del campo desnudo gran parte del año- sumado a que en las urbes tienen buena temperatura, agua y refugio, las palomas están provocando una invasión en las grandes ciudades.

TRABAJO EN

RAFAELA

El repelente creado por Cocconi está basado en componentes orgánicos: aceites esenciales orgánicos no tóxicos para las personas, y que no deja residuos ni en semillas ni en el ambiente.

“En Rafaela -siguió nuestro entrevistado-, hace tiempo que estoy controlando aves en el Aeródromo; y la Municipalidad me había pedido que trabajara en el Cine Belgrano, en la esquina de San Martín y Bv. Lehmann, y en el Panteón de los Italianos. Después, viendo el problema que se estaba causando en las avenidas, a partir de diciembre se empezó el tratamiento en todas las avenidas que convergen en la Plaza”, dijo.

Agregó que también lo consultaron por el Bosquecito Bessaccia “que no se puede usar por el mismo problema, sobre todo cotorras”, dijo. En cuanto al Cine Belgrano, el problema allí es que en los techos las palomas tapaban todas las cañerías y desagües pluviales.

En las avenidas el repelente se aplica sobre el arbolado disuelto en agua, en dos dosis, y después cada veinticinco días. Esto se hace con un medio de elevación ya que se aplica desde arriba hacia abajo mojando bien el árbol.

Funciona sin matar a las aves. Todos los animales marcan territorio con la orina y las eyecciones, entonces el repelente tapa los olores de las palomas (o negruchos) y las irrita, teniendo que irse a otro lado. El ingeniero informó que tanto los negruchos como las cotorras son las únicas aves declaradas plaga en la provincia de Santa Fe; no así las palomas que todavía no son plaga.

El tratamiento se prolonga en la Plaza 25 de Mayo con otra técnica: esta consiste en darles de comer un cebo, elaborado con semillas junto a una substancia que impide que las aves tengan cría, sin provocarles daño -una especie de anticonceptivo aviario-.

NEGRUCHOS

Consultado sobre los negruchos en la esquina de bulevar Lehmann y San Martín y en los plátanos de calle Alvear, y si no se corre riesgos de sacar a los negruchos de un lado para que se trasladen a otro sector creando el mismo problema, Cocconi sostuvo que, “nosotros, al trabajar sobre las avenidas, los negruchos se corrieron hacia Alvear. Entonces el subsecretario de Salud (Dr. Eduardo López) me llamó para tratar eso, lo cual hicimos. Al momento de esta nota el problema parece estar resuelto, hace un rato fui a ver el lugar y no están las eyecciones en el suelo como cuando este Diario había hecho una nota. Igualmente seguimos trabajando sobre calle Alvear”, relató.

Sobre el tema que más preocupa, Cocconi explicó que “El negrucho -comentó- puede volar 10 km desde donde duermen hasta donde comen, o sea que si los podemos sacar fuera de la ciudad sería lo mejor”.

-¿No se corre el riesgo de que la plaga vuelva después de un tiempo?, preguntamos; a lo que respondió que, “No, porque nosotros seguimos trabajando en las avenidas. Cada veinticinco días volvemos a fumigar”, dijo. Y explicó: “El producto que trabaja como un modificador de conducta sigue actuando. Es un tratamiento que lleva un tiempo. En la naturaleza cuando uno modifica el ambiente volver hacia atrás es imposible. Entonces hay que ser consecuente y sistemático en el tiempo con varias medidas”.

El tratamiento completo es rociar pacientemente el producto repelente en los árboles cada 25 días, hasta que los negruchos un día no volverán más. Este es un trabajo que no tiene plazos.

Ya en el tramo final, Cocconi destacó que “la Secretaría de Medioambiente de la Provincia me pidió que le hiciera un manual para control de aves en zonas urbanas y periurbanas que va a llegar a todas las municipalidades de Santa Fe”, destacó.

Mencionó por último que también hay otros métodos, según la necesidad, como métodos físicos: redes para cerramiento, policarbonatos, o la captura -que no da resultados satisfactorios porque las palomas vuelan 80 km desde donde comen hasta los dormideros-.

Respecto a la técnica del ultrasonido, Cocconi explicó que, no funciona porque, “uno se acostumbra a todo. El ave tiene bajo percibimiento del sonido. O sea que el ultrasonido no la va a afectar, como el sonido estridente tampoco, termina acostumbrándose”, concluyó.

Comentá la nota