Los técnicos de Obras Públicas e Hidráulica de la Municipalidad definieron un proyecto para ser ejecutado no antes del 2016: el entubamiento del zanjón San Nicolás, en una extensión cercana a los 2,5 kilómetros.
No para este año sino para el próximo o el subsiguiente; lo cierto es que los técnicos municipales de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos y del área de Hidráulica ya tienen elaborado el proyecto para una millonaria obra que significará el entubamiento del zanjón San Nicolás.
Se trata de desagüe natural –a cielo abierto- que escurre hacia el río Paraná las aguas que bajan desde el oeste hacia el este en la zona sur. El zanjón nace en barrio California, junto a la Autopista Aramburu, y al cabo de unas vueltas de su azarosa traza natural cruza las vías del ferrocarril en barrio 9 de Julio y atraviesa después la avenida Savio a la altura de barrio Santa Rosa para seguir luego su derrotero hacia las barrancas del Paraná, donde finalmente vuelca sus aguas, detrás de barrio Los Provincianos.
Según pudo averiguar EL NORTE, el proyecto técnico que la Municipalidad ya tendría prácticamente terminado plantea, en primer término, una alteración en la traza del zanjón, que –según lo planificado- pasaría a correr en línea recta, por debajo de calle Theran.
De este modo, la extensión total del zanjón sería de unos 2,5 kilómetros. Una vez redefinida esa traza, la obra implicaría la profundización del cauce, su revestimiento con hormigón y su cerramiento con una espesa losa. Por encima de esa suerte de “arroyo subterráneo” correría la calle Theran.
Al igual que lo ocurrido con el zanjón de Doña Melchora (en la unión entre las dos costaneras), el entubamiento del zanjón San Nicolás persigue objetivos que van desde lo funcional hasta lo estético y sanitario.
Multipropósito
Desde lo funcional, el planteo municipal que recomienda la concreción de tamaña obra (hoy estiman que los trabajos demandarían una inversión superior a los 60 millones de pesos, aunque es un valor que no se mantendrá intacto hasta el momento en que la obra se inicie, acaso en 2016) está basado en la eliminación de obstrucciones que hoy afectan el funcionamiento del zanjón a cielo abierto: obstrucciones tales como la proliferación de yuyos, o bien los residuos que son vertidos al cauce al que hoy puede accederse sin impedimento alguno. El argumento municipal señala que una vez entubado y soterrado, el cauce del zanjón ya no estará expuesto a tales inconvenientes funcionales. E indican que se simplificarán, con ello, las tareas de mantenimiento y saneamiento necesarias.
Por otra parte, desde lo estético y lo sanitario –que van del mano- la intención municipal es la de eliminar un foco de malos olores y eventuales riesgos infecciosos.
Adicionalmente, aparecerá un nuevo aspecto que tampoco resulta desdeñable para el actual Ejecutivo Municipal, la recuperación de los terrenos hoy atravesados por la traza del zanjón, inutilizables desde el punto de vista habitacional en una ciudad que –pese a las cerca de 2.000 soluciones habitacionales del PrroCreAr- todavía no tiene solucionado su déficit en materia de viviendas. Naturalmente, la obra deberá incluir trabajos complementarios para el rellenado del cauce que quedará anulado.
Es, por ahora, un proyecto. Y no menos importante: un proyecto que trascenderá a la actual gestión municipal. Habrá que ver si a los estudios de factibilidad técnica también se suman vistos buenos en lo que tiene que ver con la factibilidad financiera. Pero la idea está.
ROMPETEXTO
La extensión total del zanjón sería de unos 2,5 kilómetros. La obra implicaría la profundización del cauce, su revestimiento con hormigón y su cerramiento con una espesa losa.
Comentá la nota