El Municipio pidió cotización a Solfima para retiro de residuos del hospital

El Municipio pidió cotización a Solfima para retiro de residuos del hospital
Al erigirse como intendente, Gastón Arias se mostró como abanderado de una causa que ha tocado la fibra íntima del corazón de los brandseños: la causa medioambiental. Para ello, apuntó sus miras a dos enemigos en particular: la CEAMSE y la empresa Solfima, ambas sinónimo de contaminación para los vecinos. Pero pronto se empezaron a observar grietas en su accionar, develando un doble discurso. Previo a asumir su actual cargo, Agencia Tercera Sección reveló que mientras Arias trabajaba en la Asociación del Fútbol Argentino, hacía convenios con la CEAMSE que tanto fustigaba en el pago chico.
Una vez en el sillón de la intendencia, no cumplió con su promesa de dejar de enviar automáticamente residuos al relleno sanitario de Ensenada, donde en la actualidad sigue arrojando su basura nuestro distrito. Pero si hubo una medida verdaderamente meritoria de parte de la gestión Arias fue la clausura definitiva de la indeseable empresa Solfima. Allí, el proceder de la administración municipal no hizo filtro alguno. Hasta ahora.

Y es que en la última sesión del Concejo Deliberante, se dio a conocer desde la oposición radical un dato que, lejos de ser menor, abre un manto de sospecha acerca de la verdadera relación del municipio local con la cuestionada Solfima: se supo que el 6 de marzo de este año la municipalidad le solicitó a esa empresa que cotice el servicio de retiro de los residuos patológicos del hospital y Unidades Sanitarias.

Este tema se tiró en el recinto deliberativo durante el tratamiento de un punto que asomaba como tranquilo pero que fue el más debatido en la noche del último lunes: el proyecto del bloque UCR solicitando al Ejecutivo que contemple la necesidad de volver a poner en marcha el Plan de Educación Ambiental, el cual apunta a la concientización y adquisición de conocimiento sobre la ecología y el manejo responsable de los Residuos Sólidos Urbanos por parte de los alumnos de distintos niveles.

Sobre esto, la concejal radical Araceli Sívori expresó: “Todo aquello que se brinda en una institución escolar, el alumno es receptor y después puede ser perfectamente multiplicador en su comunidad”, agregando que, a partir de ese plan llevado a cabo en el distrito años atrás, los alumnos realizaron proyectos en el tema y obtuvieron premios.

En este sentido, la edil pidió que “aquello que estaba medianamente encaminado sería muy beneficioso si se pudiera retomar”, al tiempo que afirmó respecto a ese Plan de Educación Ambiental: “No conozco los motivos por los cuales no se continuó”.

OPERACIÓN DESVÍO. Ante esta solicitud, la concejal ultra-gastonista Laura Cañete pidió la palabra para comenzar irónica: “Vemos con agrado que la oposición se interese en un tema tan importante”. Tras comentar que se firmó un convenio entre OPDS y la cartera educativa provincial por el cual Educación Ambiental pasa a ser materia obligatoria, Cañete se mostró a la defensiva y desvió el eje del tema para acaparar su intervención en detallar lo que considera un fuerte compromiso de su gobierno en el medio ambiente.

Así, enfatizó: “Nuestro compromiso se demuestra, por ejemplo, cuando se toma una decisión tan difícil como fue la de clausurar una empresa nefasta para el medio ambiente como fue Solfima, que cobijó dentro de sus tierras los desechos de una de las más grandes catástrofes de derrame en el Río de la Plata. El gobierno anterior no sólo permitió el ingreso de ese petróleo sino que además pagó por los servicios a una empresa que ni siquiera estaba habilitada”.

QUE SE DENUNCIE CON PRUEBAS. Por su parte, al escuchar esa versión sobre el enterramiento de petróleo en Solfima, que ya había manifestado el intendente, el concejal del bloque Kolina, Marcelo Castillo, bregó por que brinden datos precisos del tema más allá de la mera denuncia mediática: “Propongo a los concejales que alguno de nosotros haga un proyecto de comunicación para que tengamos más detalles, porque si fue un desastre ecológico tan grande como lo fue y se procesó ahí tendríamos que tener más indicios de lo que pasó a fin de determinar quién causó semejante daño ambiental, quienes son los responsables”.

En la misma línea que Castillo, y tras remarcar que “no se inició Solfima durante el gobierno radical”, el jefe de bancada de la UCR, Raúl Paz, desafió al oficialismo: “Si tenemos las pruebas hagamos la denuncia penal y si algún funcionario, sea de la administración que sea, tuvo connivencia con esa situación, también hagan la demanda, lo acompañamos nosotros si están las pruebas, que se queden tranquilos, pero no enarbolemos banderas que quedan ahí nomás”. A su vez, Paz resaltó que durante la gestión radical “hemos clausurado Solfima con intervención del Concejo, después echaron al secretario de Medio Ambiente (provincial) y lo volvieron a habilitar”.

EL PEDIDO A SOLFIMA. Tras hacer esa aclaración, aunque ya visiblemente molesto por el uso que hace del tema el oficialismo municipal, el concejal radical decidió revelar una cosa que le llamó la atención. Sucede que puntos atrás se presentó una solicitud del municipio para la aprobación de un contrato con la firma Hábitat Ecológico S.A para que esta empresa realice la recolección de residuos patogénicos del hospital y Unidades Sanitarias.

Lo llamativo del caso es que, previamente, el municipio le había hecho un pedido de cotización para este servicio ni más ni menos que a Solfima: “La verdad, me dejan perplejo”, subrayó Paz. Al escuchar esto, Cañete agachó su cabeza como si quisiera esconderla debajo de la banca. Es así que, desde el bloque oficialista, el concejal Laureano Fredes tuvo que tomar la posta admitiendo: “Estoy de acuerdo en que no tendríamos que haber pedido cotización a Solfima, lo que también me acuerdo es que Solfima trasladaba la basura de la gestión anterior”, retrucó.

Más allá de coincidir en algunos aspectos con la postura de Fredes, el concejal Paz le planteó que en el gobierno radical “no hacíamos una bambolla ni estábamos poniendo en pancartas que habíamos clausurado Solfima y después hacíamos otra cosa (…) Me suena un poco a hipocresía pegarle a mansalva y después pedirle presupuesto”.

En sintonía con lo expresado por Paz, el concejal radical Ramiro Alcuáz cuestionó la actitud oficialista: “Nos llevan para atrás en este afán de querer justificar en el gobierno anterior los errores actuales”. En tal sentido, mostró el pedido de cotización que hizo la gestión Arias a Solfima, afirmando que “el propio oficialismo nos lleva al pasado”.

Lo cierto es que, si ese volver al pasado es efectivamente una estrategia del ala gastonista dentro del bloque oficialista, en esta oportunidad sólo sirvió para dejar abierta la incertidumbre acerca de si Solfima es un tema a combatir por la actual gestión o si sólo es una lustrosa pantalla adornada por una fina capa de eco-barniz.

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