Quiere saber qué trabajos está realizando Edesur para lograr restablecer el servicio. Además, pide información sobre cuántos vecinos hay afectados en todo el Distrito.
Por medio de una carta, también se le exigió a la empresa detalles acerca de “la cantidad de usuarios afectados por las interrupciones” y del tiempo que demoraron para restablecer la prestación. El pedido fue firmado por el Intendente, Santiago Carasatorre, y se realiza en el marco de un conflicto que afecta a gran cantidad de lomenses, en una semana en la que se registraron altas temperaturas. De acuerdo a lo expresado, el suministro de electricidad funciona “en forma deficiente”.
Los barrios más afectados
Las más perjudicados por los cortes de electricidad fueron el centro de Lomas, Budge, Temperley Este y San José.
“Los días más complicados fueron el martes y el miércoles de esta semana. Por otro lado, recibimos muchos reclamos de las familias que viven en la zona de Las Heras y 12 de Octubre”, señaló el director de Defensa Civil. Según sus palabras, Edesur está organizado interrupciones en el sumistro de luz programadas. Al ser cosultado, apuntó a la decisión que tomó el Municipio para afrontar el problema. “El Municipio logró que Aysa envíe 20 mil litros de agua para los vecinos damnificados. En caso de que continúen los cortes, se van a entregar para que las familias puedan consumirla o, en su defecto, higienizarse”, cerró.
Meñique Zapatos, ubicado en Maipú 238, es uno de los tantos comercios que se vio perjudicado por los cortes de electricidad. Para seguir trabajando, el dueño tuvo que colocar un generador de energía, que funciona con combustible. “Yo hace tres años que estoy acá, en Banfield, y cuando empieza el calor fuerte, vengo a abrir y me encuentro con la misma novedad. No hay luz y te morís de calor”, explicó Etel Pinal, una de las empleadas del local. Y agregó: “No podés hacer ventas con tarjeta de crédito y débito. Lo peor es que coincide con las fechas que son cercanas a la Navidad, una época fuerte. Hace tres días que estamos así. Me tuve que acostumbrar, pero es una verguenza”.

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