Vecinos del barrio San Agustín, uno de los más castigados, pidieron ayer respuestas en la Comuna. Panorama en los sectores alejados del centro.
Unos 500 años antes de Cristo, el filósofo griego Heráclito -natural de Éfesa- aseguró que “el poder no cambia al hombre: lo muestra tal cual es”. La aseveración, repetida a lo largo del tiempo por varias personalidades, puede adecuarse de buen modo al caso de nuestra ciudad luego de algunos días de lluvias. “La lluvia no cambia a las calles de la ciudad: las muestra tal cual son”. Ese es el claro panorama que ha quedado en las calles bahienses luego de que precipitara en 17 de los últimos 30 días, más de 200 milímetros.
Las consecuencias son pocos menos que devastadoras: miles de calles de tierra intransitables, "lagunas" que en algunos casos ocupan hasta el 50% de la cuadra y la imposibilidad inmediata de comenzar a repararlas.
Ayer, vecinos del barrio San Agustín -uno de los muchos que acusa el golpe directo- se presentaron en el municipio con la intención de ser recibidos por el secretario de Infraestructura, Guillermo Manrique.
Derivados a un funcionario de menor jerarquía, refirieron que las calles del lugar eran “verdaderos pantanos” y que, en muchos casos, no podían retirar los vehículos de los garajes.
“Cada lluvia deja en claro que las calles no tienen la pendiente adecuada para que el agua corra, el entoscado es de mala calidad y ni siquiera está compactado”, refirió uno de los asistentes.
Pero además se llevaron tarea para el hogar: tienen que hacer el pedido por nota, con un plano, indicando las calles con problemas.
“No tenemos problema en presentar por escrito los reclamos. Pero también necesitamos que el municipio muestre voluntad”, dijeron.
“Agravamiento”
“Las precipitaciones generaron un agravamiento importante en el estado del pavimento y en los arreglos realizados".
Esa fue la lógica conclusión que sacaron los técnicos del municipio luego de evaluar, el viernes, el estado de situación de las calles después de haber caído 120 milímetros en tres días. Por eso es no sorprendió que el domingo último se notara la presencia de camiones y obreros realizando reparaciones en lugares considerados "críticos", por caso los céntricos y transitados de O'Higgins y Brown y Chiclana y Las Heras.
Para cumplir estas tareas se pusieron en la calle tres cuadrillas -unos 15 empleados municipales-, muchas de las cuales comenzaron a trabajar en la órbita de las delegaciones municipales, de acuerdo a las prioridades que manejan los delegados.
Se estima que las empresas privadas contratadas en febrero para colocar mil toneladas de asfalto caliente completen ese contrato -quedaría 10%-, así como también procedan a reparar los baches que no han tenido una adecuada respuesta, al existir una garantía.
La planta de asfalto, la semana próxima
A pesar de la lluvia, el fin de semana último se completó la reparación de la planta de asfalto municipal de la ruta 3 norte -a la altura de Grünbein-, luego de que en junio de 2015 un incendio afectara sus instalaciones.
Con una inversión de 400 mil pesos, se procedió a completar tareas de herrería y electricidad, con lo cual se espera, entre hoy y mañana, poner en marcha las instalaciones para verificar su operatividad.
De no detectarse fallas, la semana próxima entraría en funcionamiento, con lo cual el municipio recuperará la disponibilidad de material propio destinado al bacheo.
Según el secretario de Infraestructura, Guillermo Manrique, la planta podrá producir el tonelaje necesario para reparar los baches de al menos diez cuadras cada día.
Es preocupante el panorama en los sectores periféricos
Los delegados municipales saben que después del agua viene “el baile”. Encima con la más fea: con pocos recursos en materia de equipamiento y reclamos de miles de vecinos.
Pero además ni el cese de la lluvia ni la salida del sol significa que puedan comenzar con los arreglos de las calles.
Noroeste: "Es una situación complicada, con mucha agua y barro. Tenemos que esperar que el líquido corra y las calles se sequen. Mientras tanto, no podemos acceder con las máquinas, cuyo lote es claramente insuficiente", explicó ayer Juan Campos.
Harding Green: Aprovechando la jornada de ayer, sin lluvias, se estaba coordinando el inicio de los trabajos, aunque poco y nada podía hacer hasta tanto no se orearan las calles para permitir el tránsito de las máquinas.
"Necesitamos que el sol y el viento hagan su trabajo", graficó Lisandro Mónaco. Mencionó además que en los próximos días comenzará el reacondicionamiento de las 300 cuadras licitadas por el municipio.
Norte: "Mayo no nos dejó trabajar", dijo Adrián Salvarezza, en relación a un mes que la mitad de sus días llovió. Pidió además paciencia a los vecinos, considerando que tampoco las tosqueras les proveen de tosca hasta dos o tres días después de terminada la lluvia.
"Además hay que considerar que no hacemos mantenimiento, sino construcción", en referencia a que cada cuadra exige su entoscado, perfilado, abovedado y compactación.
"Necesitamos hacer bien el trabajo porque sino en pocos días está otra vez intransitable", refirió.
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