El Municipio acelera las obras de hormigonado y repavimentado

Ya asfaltaron ciento cuarenta y dos de las doscientos treinta y cinco cuadras de la última licitación. Cuatrocientos obreros trabajan en barrios del sur y el noreste. La meta es terminar en marzo de 2011.

El sol parece una brasa, el calor rebota en el asfalto y las vecinas del barrio postergaron las compras del mediodía para cuando refresque. Nadie camina por las veredas y los automovilistas no aguantan la espera en los semáforos. Los treinta y dos grados que vomita el termómetro son hartantes, fastidiarían hasta el Maestro Po, aquel ciego consejero de Kung Fu, el monje Shaolín de las sandalias al hombro.

Pero las palas siguen y siguen, raspan el piso sin pausas, ignoran el clima, impulsadas por brazos enfundados en ropas de grafa color chillón. Son los obreros de la Municipalidad de San Luis que aceleran la repavimentación de la calle Ciudad del Rosario, una de las principales autovías de la capital puntana.

El motivo para no ahorrar energías ni mañosear a la sombra es alcanzar la meta que trazó la Dirección General de Vialidad Municipal: acelerar la repavimentación y el hormigonado de calles y así culminar la primera etapa en marzo de 2011.

Obreros, técnicos y funcionarios quieren colmar las expectativas de los vecinos para lanzarse desde abril con un segundo período igual o más ambicioso.

Los trabajos de reparación sobre las poceadas calles puntanas obedecen al Pacto Provincia-Municipio, que firmaron el gobernador Alberto Rodríguez Saá y la intendente Alicia Lemme, e incluyen a ciento veintiséis cuadras de distintos barrios más el radio céntrico.

En el barrio Cerro de la Cruz el pavimento sigue a pleno.

La obra posee un presupuesto de seis mil trescientos treinta y nuevo millones de pesos y abarca las avenidas Sarmiento, Italia, Julio A. Roca, Justo Daract, Ejército de los Andes y las calles San Francisco, Felipe Velázquez, Riobamba, Martín de Loyola y Esteban Adaro.

El hormigonado responde a la licitación que financia la propia comuna y abarca doscientas treinta y cinco calles de distintos barrios, bajo un costo de doce millones de pesos. Las palas sin pausas, las máquinas a pleno y la garra de los obreros ya completaron ciento cuarenta y dos arterias, un saldo más que positivo. Entre ambos proyectos totalizan trescientas sesenta y un autovías que serán dignas de transitar para los automovilistas y que le cambiarán la cara a los barrios de la periferia.

"Hace calor, está bravo, pero el sábado tenemos que terminar en el Puente Blanco. Llegaremos bien, vamos a buen ritmo, hay que ponerle nomás", contó sonriente y transpirado Ramón, un obrero de mameluco azul con rayas verdes flúo.

El tiempo vuela, entre las fiestas de fin de año y las vacaciones. Marzo está a la vuelta de la esquina y el trabajo es mucho. El director de Vialidad Municipal, Gustavo Zavala, lo confirmó: "La repavimentación de calles avanza, estamos en Ciudad del Rosario, el lunes hicimos el tramo desde Sucre hasta Sarmiento y ahora vamos hasta Riobamba, pero tenemos mucho por hacer todavía, también el hormigonado de calles nuevas. Actualmente contamos con cuatrocientos obreros trabajando en ambas tareas", reveló el funcionario.

Cerro de la Cruz, Monseñor Di Pasquo, Maximiliano Toro, 1º de Mayo, El Pinar (frente a la plazoleta de la Virgen Desatanudos) y Juan Manuel de Rosas (frente al barrio Sosa Loyola), son las barriadas donde actualmente se coloca hormigón. Dos zonas ya tienen fecha de inauguración: "El Juan Manuel de Rosas está casi listo, junto a los vecinos vamos a abrir las calles el lunes 27 y al día siguiente inauguraremos la obra en El Pinar. Entre los dos sectores sumamos 50 cuadras, estamos tan ansiosos como la gente que vive allí", remarcó Zavala.

El sol sigue feroz, sacude sin asco su vigor. Dos perros olvidan viejos rencores y se echan a compartir la sombra que entrega un paraíso. En el Cerro de la Cruz, en medio de una calle polvorienta, tres obreros tiran un piolín, miden y martillan estacas. El camión con mezcla ya viene, todos ignoran el clima. "¿Cuál calor?, ¡tenemos que terminar!... los vecinos quieren inaugurar y ¡estamos invitados a la fiesta!", explicó un albañil.

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