En medio de cruces por una aparente falta de apoyo de la policía provincial a los controles de tránsito del municipio, y de una supuesta deuda de este último con la fuerza de seguridad, el secretario de Servicios Públicos capitalino, Carlos Machicote, no descartó la opción de que la comuna constituya su propia policía de tránsito, algo que sería muy difícil de lograr, pero no imposible.
Una insólita disputa mediática entre el secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad de la Capital, Carlos Machicote, y el Comisario Mayor de la policía provincial, Antonio Chumbita, no deja de sorprender a los ciudadanos y hasta genera malestar.
El hecho es que el pasado 24 de diciembre, según el funcionario capitalino, la fuerza de seguridad provincial “no prestó apoyo en los operativos de tránsito que realizó la comuna”, por lo que a su entender, esto generó grandes complicaciones a los trabajadores municipales que en algunos momentos se vieron desbordados.
Por su parte, el miembro de la cúpula policial advirtió que “ello se debió a una fuerte deuda de casi 90 mil pesos que debe el municipio a las arcas de la fuerza, en concepto de recaudación por multas en controles de tránsito que hicieron en forma conjunta los organismos”.
En ese marco, este martes Machicote salió a exponer que la gestión Quintela “no descarta la posibilidad de crear una policía de tránsito” para no tener que sufrir hechos de esta índole. A su vez, esta posibilidad es muy difícil de concretar, pero tampoco imposible. Igual, queda claro que ello no sería conveniente ni para el gobierno provincial, ni para la comuna capitalina.
Para el Poder Ejecutivo provincial esta posibilidad implicaría tener que transferir mas recursos a la comuna capitalina para que esta realice tareas de capacitación y equipamiento de la fuerza a crear, lo cual en este momento sería inviable para la administración de Beder Herrera, quien tiene otras prioridades como el aspecto salarial de los empleados públicos.
En tanto, para el Municipio de la Capital también resultaría complejo, ya que las tareas de capacitación y equipamiento, más allá de tener los fondos, demorarían al menos un año, además de que tendrían que pedir autorización tanto al Concejo Deliberante como a la Cámara de Diputados, este último, un órgano que tiene mayoría absoluta del bederismo.
Entonces, por ende, sería más sencillo que tanto el municipio capitalino como el gobierno provincial se pongan de acuerdo en la cuestión y trabajen en forma conjunta sin cortocircuitos, porque mientas esto ocurre, tanto la ciudad como la provincia tienen altísimos índices de accidentes viales, que este año costaron la vida de al menos 60 personas, cuestión que lamentablemente hoy no tiene discusión para las familias que perdieron a seres queridos.
En fin, mas allá de quien tenga la razón, la sociedad necesita de controles serios y eficaces para evitar que una población como la riojana, la cual muchas veces tiene tintes de inconsciente, no tenga que lamentar mas víctimas fatales o al menos sean las menos posibles.

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