La Municipalidad busca mudar la zona roja platense

La Municipalidad busca mudar la zona roja platense
Intenta poner fin al conflicto desatado con vecinos que se quejan por la venta de droga en el lugar. Funcionarios comunales se reunieron con ellos. Las travestis se resisten.

La zona roja platense se convirtió en los últimos meses en un dolor de cabeza para el intendente Pablo Bruera. La guerra declarada de un grupo de vecinos que escrachan con fotos a clientes, la fuerte resistencia de las travestis a dejar la calle y las acusaciones sobre venta de drogas en el lugar empeoran la de por sí mala convivencia entre las partes.

La Comuna analiza mudar ese corredor sexual, pero las trabajadoras sexuales se oponen. El propio jefe comunal se reunió con los vecinos y funcionarios de su gobierno con las otras partes. La solución es compleja y parece lejana.

Hace algunos meses, vecinos de avenida 66 entre 1 y 5 y zonas aledañas recurrieron al escrache de los clientes como método para intentar desplazar la zona roja del lugar. “Estamos hartos de convivir con travestis que venden drogas y sexo en las puertas de nuestras casas”, denuncian a través de su cuenta de Twitter @vecinos66. Eso le explicaron al intendente Bruera en persona, durante una reunión que mantuvieron tiempo atrás y donde el jefe comunal se comprometió a atender el asunto. En las próximas horas ese mismo grupo de vecinos se reunirá con el titular de Control Urbano, Gustavo Luzardo.

La situación tiene varias aristas. Por un lado, los vecinos de la avenida 66 entre Plaza Matheu y Plaza España– una de las zonas rojas de la ciudad – crearon una cuenta de Twitter en la que denuncian “venta de drogas en las puertas de sus casas” y hasta escrachan en internet a los clientes que en sus vehículos pasan por la zona para comerciar. Se presentan como “platenses hartos de convivir con travestis que venden drogas y sexo en nuestro barrio. No más Zona Roja! #DecimosBasta”. Ellos se reunieron con el Intendente la semana pasada y tienen prevista otra reunión con el titular de Control Urbano, Gustavo Luzardo.

Por el otro, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) y la Asociación Civil Otrans, entes que representan a las trabajadoras sexuales, denuncian complicidad “política” y “policial” porque las mujeres trabajan a la intemperie, sin seguridad y son hostigadas y maltratadas.

En este contexto, una solución que maneja la Comuna es la de trasladar la zona roja, aunque se ve como una alternativa por ahora lejana a partir de la resistencia que la misma genera en los protagonistas de esta historia. Además, existe un interrogante, todavía sin respuesta: ¿Cuál será el nuevo lugar?

Desde el área de Control Urbano, su nuevo titular, Luzardo, afirmó a Diagonales que se reunió en dos oportunidades con las asociaciones: la primera sólo con las representantes de las trabajadoras sexuales, y la segunda, el 5 de diciembre de 2013, con vecinos de la zona roja, un referente del área de la dirección de Niñez y Adolescencia, uno de la secretaría de Seguridad municipal y con las asociaciones. El planteo siempre fue el mismo: mudar la zona roja.

Luzardo señaló que “los problemas que tienen hoy en día las chicas es que existe un sector extranjero de narcotráfico que no las deja trabajar”. El funcionario explicó que se reunirá con los vecinos de avenida 66 y con las asociaciones para “encontrar una solución: queremos que trabajen libremente y que el vecino no se sienta molestado”.

Consultado sobre el lugar al que la Comuna baraja para trasladar la zona roja dijo: “El espacio físico hay que buscarlo entre todos, que puedan utilizarlo las chicas y no pierdan rentabilidad”.

Voces. En diálogo con Diagonales, Claudia Vázquez Haro, referente de la Asociación Civil Otrans, y representante de unas 120 chicas que ejercen la prostitución, explicó que “la calle es una zona ganada por las chicas, no tienen nada que perder, no las pueden correr así porque sí”. Además señaló que “más que un espacio digno, quieren un trabajo digno, pero no hay políticas específicas para eso”.

Sobre el traslado a un nuevo inmueble, Vázquez Haro afirmó que “jamás nos propusieron un lugar, sino que nos dijeron que nosotras teníamos que buscar un espacio y que la Municipalidad nos iba a brindar seguridad, nada más. Nunca hubo una propuesta concreta”.

Por su parte, Aldana Díaz, referente de Ammar, indicó que “los vecinos se quejaban principalmente por la venta de drogas. El trabajo sexual no está en tela de juicio”. Además descartó por completo la posibilidad de trasladar a las chicas. “La única vez que se habló de un nuevo lugar fue en el Bosque y decir que sí a eso es habilitar a que aparezca un muerto todos los días, es imposible”. Agregó que “nunca nos presentaron un proyecto que nos dé una alternativa laboral, de eso nunca se habla”.

Díaz fue por demás crítica con la venta de drogas y señaló a las trans como las responsables: “Son las trans las que lo venden, no las mujeres. Y hay complicidad de la Policía porque se las llevan una noche y a las pocas horas ya están liberadas”.

Finalmente señaló que “en La Plata, con los cierres de los prostíbulos quedaron muy pocas mujeres trabajando. La mayoría se fue a Uruguay, donde la prostitución es legal, a Chile porque está mejor pago y a Brasil por el mundial”.

Vecinos Unidos. A través de la cuenta de Twitter @vecinos66, los platenses de avenida 66 denuncian a través de fotografías la venta de drogas. En algunos de sus tuits escribieron: “Se los pasamos en limpio: narcotravestis están vendiendo 1.000 dosis a $150c/u. Eso da unos 150.000 pesos recaudados por fin de semana”.

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