A dos trabajadores jerarquizados de Tránsito que estaban en el depósito municipal se los vinculó con la desaparición de una Zanella. Además le falsificaron la firma al dueño del rodado.
Complicados
UNO supo que la causa judicial se inició el 22 de junio de 2012, luego de una presentación de la propia Municipalidad de Paraná a través del secretario Legal y Técnico, Gustavo Acosta que fue informado del aparente robo de motos y partes de las mismas que estaban secuestradas en el depósito municipal de calle San Martín 27.
Por ese entonces UNO había publicado el malestar del dueño de una moto que no había sido encontrada en el depósito por parte de los inspectores y los responsables de la dependencia municipal. Tal moto había sido secuestrada en un operativo de Tránsito y tras pagarse la multa correspondiente, la misma no fue localizada.
Por los testimonios del dueño de la moto, como de los trabajadores municipales, quedaron en el centro de la investigación judicial José Manuel Manolo Ríos de 51 años, domiciliado en el barrio Mosconi II y Luis Alberto Machi Ruiz de 51, nacido en Lomas de Zamora. Si bien los comentarios por ese entonces indicaban que había más motos y motopartes que habían sido robadas y vendidas, la Justicia investigó hasta las últimas consecuencias la desaparición de la moto marca Zanella modelo RX150 año 2007, 150 cc, motor Nº 161FMJ71692614, cuadro Nº LF3PCKD077DO15322 que se encontraba en el depósito municipal secuestrada mediante el acta de comprobación Nº 00360184 labrada en fecha 20/05/12.
Los dos cuestionados tenían el deber de custodia de la moto, por lo que al “desaparecer” quedaron sospechados directamente. Un dato no es menor es que al producirse el escándalo mediático por el robo de la moto, y mientras la Policía y la Justicia realizaban una inspección al depósito municipal, “casualmente” una persona desconocida ingresó abruptamente y abandonó la moto en cuestión. El motociclista se fue corriendo, acción que las autoridades tomaron como que fue avisado por alguien para que devolviera la Zanella desaparecida.
A la hora de llegar al pronunciamiento sobre la causa, Garzón encontró acreditado tanto la materialidad de los hechos endilgados a cada uno como la autoría de los incursos en los mismos. En su pronunciamiento se hace saber que la Zanella fue secuestrada a las 19.45 del 20 de mayo de 2012 a Hugo Exequiel Portillo, luego de que este circulara por la zona del Rosedal. El motociclista no tenía en su poder el carné de conducir, seguro ni tarjeta verde.
Portillo pagó con posterioridad la multa y al ir al depósito, le fue informado por Ríos que la moto no se encontraba. El motociclista declaró en sede judicial: “Ríos los tuvo a las vueltas para entregarle la moto y tuvieron que ir siete veces. Y en la última oportunidad, el nombrado montó un show diciéndoles a sus empleados que buscaran la moto. Luego apareció con un papel diciendo que ya se la habían entregado, papel que no le dejó ver al declarante”.
En la causa judicial se estableció mediante pericia caligráfica efectuada por los peritos del Superior Tribunal de Justicia, que en un acta de entrega de la moto había sido falsificada la firma de Portillo.
Esclarecedor
El entonces director de Tránsito Urbano, José Zamora, al declarar en la Justicia señaló que al enterarse de la desaparición de la moto dispuso separar de sus cargos a Ríos y Ruiz, con quienes luego tuvo una reunión “en la que Ruiz reconoció que él entregó mal esa moto y que Ríos estaba enterado del tema”.
En el procesamiento se marca que “consta que en uno de los distintos allanamientos realizados en las instalaciones del predio sito en calle San Martín Nº 27, la motocicleta marca Zanella 150cc, color negra de propiedad de Hugo Portillo fue habida recién en fecha 28 de junio del año 2012, es decir, tres semanas después de que Portillo fuera por primera vez a retirar su motovehículo, dado que fue dejada en la vía pública, delante de dicho inmueble por un masculino que no pudo ser individualizado”.
“Ello evidencia de manera inconstratable que dicha moto fue sustraída del lugar de depósito asignado y que tanto Ríos -quien se desempeñaba como Jefe de depósito- y Ruiz, quien era uno de los encargados de entregar las motos luego de efectuado el trámite por ante el Juzgado de Faltas, sustrajeron el motovehículo propiedad de Hugo Portillo, cuya custodia detentaban”, entendió el magistrado.
Como consecuencia de la denuncia por ese entonces, en el depósito municipal cambiaron numerosas situaciones. Las autoridades pusieron mayor celo a la hora de organizar el registro de vehículos secuestrados, como también una mejor selección de los trabajadores que debían resguardar las motos incautadas en los operativos en las calles.
Años de comentarios
Durante años se habló de que en ese depósito municipal, las motos que se encontraban secuestradas y que no eran reclamadas por sus legítimos dueños o bien que se establecía eran robadas podrían sufrir el desguace regular de partes.
Entre los comentarios que nunca pudieron establecerse judicialmente se dejó entrever la posibilidad de una organización dedicada a la comercialización de repuestos y motos, para lo cual ahora desde la propia Municipalidad de Paraná se decidió atacar a fondo denunciando los hechos que se ocultaron en gestiones anteriores.
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