Los casi 400 monotributistas reclaman un contrato firme porque cobran cada seis meses. De bolsillo les queda 1.800 pesos.
Forman parte del sector más precarizado de la Municipalidad de Córdoba y en algunos casos pasan hasta seis meses sin cobrar. En la pelea laboral quieren dejar de ser monotributistas para ser incorporados como contratados, antes de que el intendente Daniel Giacomino concluya su mandato.
Son casi 400 los que forman parte de la contracara del resto de los municipales, que tienen un promedio de sueldos de 8 mil pesos. Este grupo está dentro de los agentes a quienes de bolsillo les quedan 1.800 pesos por mes, aunque con la particularidad que Tesorería autoriza los pago cada cuatro a seis meses. Así, pasan medio año sin un peso y con la misma carga horaria y de responsabilidades, en muchos casos, que un agente de planta permanente o transitoria.
En la negociación que da el Sindicato Unión Obreros Empleados Municipales (Suoem) para que 1.384 contratados sean efectivizados, se suman los monotributistas por los que reclaman que sean, al menos, empleados con una relación contractual que les permita un poco más de garantías laborales. De de este grueso de trabajadores, la mayoría se desempeña en tres grupos: administrativos, técnicos y profesionales. Muchos de estos últimos, fueron tomados para cubrir puestos en las áreas de salud. Debido a que el intendente se autoimpuso vía ordenanza la no contratación de empleados, creció en su gestión la toma de trabajadores monotributistas. Por esa razón, en gran parte llevan tres años de antigüedad, con facturas que presentan todos los meses, pero que cobran en forma irregular.
A esta preocupación, le suman que todos los meses tienen que abonar, para mantenerse en el sistema, un promedio de 800 pesos que incluye pagos a la tasa de Comercio e Industria, Rentas, un seguro y a la Afip.
Desde la mesa negociadora del Ejecutivo, la respuesta primera fue que no aceptarán que el Suoem defienda el reclamo de los monotributistas porque consideran que no tienen representatividad gremial. De todos modos, se comprometieron a una respuesta en el marco de las tratativas por el estado de los contratados. El vocero del sindicato de los municipales, Damián Bizzi, dijo que el pedido concreto será para que este sector sea reivindicado e insistió que forman parte del grupo más precarizado que se creó con la gestión de Giacomino. “Estamos convencidos de que no puede continuar existiendo esta figura porque ellos deben entra en la planillas de los sueldos, como el resto y entrar en el empleo formal”, expresó Bizzi.
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Sostén de hogar con muy poco
Catalina Carrizo forma parte de los monotributistas que pelean por el peso, se aferran a la buena fe y esperan el turno para ser reconocidos como empleada formal. La situación no es fácil porque es sostén de hogar, con cuatro hijos a su cargo y con apenas 1.800 pesos mensuales. Y, encima, hace cuatro meses que espera que le paguen desde la Municipalidad.
Su relación con el municipio empezó hace cuatro años, cuando por el Plan Jefas de Hogar cobraba 150 pesos mensuales y cumplía cuatro horas laborales en la escuela de Villa Urquiza. Al poco tiempo de la llegada de Giacomino a la Intendencia, consiguió ser monotributista, lo que le permitió llegar un poco mejor su casa. Pero su situación, como la de muchos factureros, sigue siendo difícil porque los pagos llegan atrasados y los costos por ser monotributistas le llevan 800 pesos por mes. “Yo soy sola, con mis chicos. Trabajo en la limpieza de lunes a viernes, de 10 a las 17.30, y cobro 2.600 pesos, pero tengo casi 800 pesos de impuestos. El primer año esperé ocho meses y el segundo más o menos cinco para cobrar. Y este año todavía no nos pagaron. Enero, febrero, marzo y abril y nada”, dijo la mujer, que confía en que su situación pueda volverse más tranquilizadora con un contrato.
Catalina agradece que vive a una cuadra del colegio municipal, por lo que no tiene que pagar transporte y que sus chicos la ayudan para llegar a pagar los servicios. Pero su preocupación se siente igual, sobre todo porque contó que sus compañeros pasan por la misma situación cada vez que esperan que llegue el dinero para los monotributistas. “Gracias a Dios tengo casa propia, pero hay algunas mujeres que la pasan terrible porque alquilan. Tengo una compañera que le han pedido la casa”, contó Catalina. “Para nosotros, es muy duro todos los meses, más que nada porque a los impuestos los terminamos pagando con intereses –agregó–. Todos vencidos, hasta que nos pagan”.
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Una espera de seis meses
Hace seis meses que Carlos Vocos trabaja en Atención al Vecino, de 7.10 a 13.30, y en este medio año no cobró nunca. Tiene 48 años, es ex combatiente de la guerra de Malvinas y en su casa vive con cuatro hijos y un nieto. Es el sostén principal en el hogar y la pelea con lo que percibe todos los meses con la pensión nacional y provincial.
Carlos es un agradecido a haber conseguido trabajo en la Municipalidad a su edad, y compartir su área con otros tres ex combatientes, pero la billetera está ajustada. Al igual que Catalina no sabe cuánto le quedará cuando cobre como facturero, pero en sus cálculos también está presente un costo fijo por monotributista de unos 800 pesos. “Para mí, sería una gran bendición ser contratado. Todas las mañana llego a las 6.30, trato de tener todo listo para mis compañeros para atender a los vecinos, para facilitarles las cosas, para que todo salga de la mejor manera. Yo espero que el intendente se acuerde de nuestra situación antes de irse”, expresó.
Entre sus esperanzas y poder darle con el gusto a su hija más chica, que está pronta a cumplir los 15 años, por lo que el pago a término de las facturas por sus servicios le vendrían óptimo. “Me siento muy bien a mi edad por tener un trabajo, por ser reconocido por cumplir con nuestras tareas, espero que se acuerden de los monotributistas. Todavía no sé cuándo cobraré”, reiteró.

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