El dictador de la dinastía comunista ordenó ejecutar a su tío, el número dos del régimen. Lo mismo hizo con dos de sus colaboradores. Norcorea tiene capacidad nuclear. El episodio preocupa en Asia.
El joven líder norcoreano, Kim Jong Un, de 30 años, demostró una audacia inesperada al ordenar la ejecución de su tío y consejero, y una calculada crueldad al humillarlo ante la población con duras acusaciones como actos de corrupción, conspiración contra el régimen, consumo de drogas y relaciones con prostitutas.
La forma en que se llevó a cabo el descabezamiento de esta figura de enorme poder dentro de Norcorea, impulsor de la apertura económica y con fuertes contactos en China, resulta llamativa. Fue sacado de una sesión del Comité Central de la peor manera: arrestado en público, dos guardias se lo llevaron ante la mirada de sus camaradas. Luego le hicieron “confesar” sus pecados públicamente, lo juzgaron rápidamente y lo ejecutaron.
Según los servicios de Inteligencia de Corea del Sur, lo fusilaron con una ráfaga de ametralladora. Y lo mismo hicieron poco antes con dos de sus asesores. “ No hay precedentes de algo así en los últimos 50 años en Corea del Norte ”, explicó Park Hyeong Jung, del Instituto de la Unificación Nacional en Seúl. “El objetivo es inculcar un terror máximo entre la población para garantizar la lealtad hacia Kim y consolidar el poder entre sus manos”, agregó Yang Moo Jin, de la universidad de Seúl.
Otro especialista, Cha Du-Hyeogn, consideró que la ejecución de Jang disimula “una inestabilidad crónica” en ese país dotado de armas atómicas. “Necesita un chivo expiatorio para exonerarse de todos los fracasos económicos y políticos”, apunta. Para la mayoría de los analistas la ridiculización pública de un funcionario de tan alto nivel es un reconocimiento de la peligrosa inestabilidad del país, y un indicio de los problemas que puede acarrear en la región.
Contradiciendo el hermetismo que suele rodear a este tipo de purgas, la agencia oficial norcoreana KCNA informó sobre el caso. “El traidor Jang Song Thaek fue ejecutado”, lo tituló. Y después continuó con una serie de epítetos sobre el dirigente caído. “ Político arribista despreciable y tramposo ”, “escoria humana” y “peor que un perro”. Lo que realmente parece haber molestado a su sobrino Kim fueron las últimas frases dedicadas en el informe: “El acusado Jang concentró un poder inapropiado y formó una facción como jefe de lo que ha sido un grupo opositor durante mucho tiempo.
Intentó derrocar al Estado con todo tipo de intrigas y métodos despreciables, con una ambición desbocada por hacerse del poder supremo de nuestro partido y del Estado”.
Jang, de 67 años y considerado el poder detrás del joven mandatario, había ocupado un lugar privilegiado pero precario en el círculo íntimo de Kim. Hizo una rápida carrera en el partido, promovido justamente por el padre de Kim, el mítico líder Kim Jong Il, quien lo ubicó en la estratégica Comisión de Defensa nacional, el gremio de decisión más importante del país.
Era pro-chino y abogaba por una reforma económica ante la grave crisis que padece el país. Tenía un puesto clave en la gestión económica, con manejo del sectores como la minería, cadenas de restaurantes o las importaciones de crudo. Además, Jang estaba profundamente implicado en las relaciones comerciales con China.
El gobierno de Beijing fue muy cauteloso. El vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hong Lei, afirmó que la ejecución es “un asunto interno” y que pese a ello “China espera poder seguir manteniendo relaciones de trabajo y profundizar la cooperación”.
Estados Unidos y la mayoría de los países europeos, en cambio, consideraron que el episodio fue brutal. “Es otro ejemplo de la extrema brutalidad del régimen norcoreano”, señaló el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney. Desde la Cancillería, Marie Harf adelantó que tras la purga “vamos a aumentar los contactos con nuestros aliados” para buscar que “Corea del Norte abandone su programa nuclear”. Agregó que no descarta la posibilidad de que el régimen planee una acción provocativa contra Corea del Sur para desviar la atención y afianzarse internamente.
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