Este rito que viene de muy lejos en el tiempo, recuerda el pasaje evangélico de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, la misma ciudad que días después asistiría a la crucifixión.
La celebración en el anfiteatro fue presidida por el párroco Daniel Camagna acompañado por los presbíteros Pedro Traveset, Luis Diehl y Alcides Valverde.
Tras la bendición, acompañada por los cánticos “ ¡..hosanna al Hijo de David, hosanna en la alturas!”, se encolumnó una larga procesión hasta la iglesia parroquial donde se ofició la misa de horario.
En su mensaje de Ramos, el padre Camagna vinculó pasajes de la Pasión con “las noches oscuras de la humanidad” y se interrogó “… en el juego de la historia ¿qué lugar ocupamos, el de Pilato que se lavó las manos, el de Judas que traicionó, el de los indiferentes, el de los que tuvieron miedo, se fueron y volvieron, el de las mujeres fieles hasta el final..?” E invitó a encarnar las verdades del Evangelio “aquí y ahora”.
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